El salario municipal

Hoy x Hoy 05 de febrero de 2021 Por Pedro Guillardoy

De los 135 municipios de la Provincia de Buenos Aires solo 64 han suscripto los convenios colectivos de trabajo y uno de ellos es General La Madrid. La renovación de este convenio dio lugar a que se realizara un acto público al que asistieron dirigentes sindicales locales, periodistas y la plana mayor de la Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses, encabezados por su titular Rubén García, a quien acompañaban cinco altos dirigentes  (algunos de nivel nacional) y hasta el propio, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Municipales de Olavarría, José Stuppia.

A la hora de los discursos hubo reparto de elogios y algunos “autoelogios”. Randazzo resalto el dialogo constante con el sindicalismo local, Muñiz contó de sus encuentros con el Secretario Jackson y García expuso lo importante que son estos convenios, reclamó por el Escalafonamiento del personal municipal (en los últimos tiempos principal caballito de batalla de la oposición en el HCD) y cuando “pegó” lo hizo teniendo como blanco a las autoridades del gobierno provincial que anuló una ley en perjuicio de los trabajadores de los municipios, acusando a un dirigente “del palo” que facilitó la aprobación de la ley a cambio de una diputación nacional. Mencionó su accionar como dirigente del gremio en su ciudad, Avellaneda, y graficó sus palabras diciendo que un gobierno peronista había reducido la bonificación del cuatro por ciento al uno por ciento a cada año de antigüedad. Señaló que el crecimiento de Fe, Si, Mu. Bo., fue por la lucha llevada adelante hasta la sanción de una nueva ley que corrigió el viejo error denunciado.

Todo bien y el reconocimiento de cuanto han hecho por sus afiliados,  pero el señor García se fue sin que nadie le advirtiera que el tema del reconocimiento hubiera sido mejor no abordarlo para evitar “meter el dedo en la llaga” a aquellos empleados municipales que durante muchos años fueron “bolsiqueados” por el gobierno local, casualmente, también del palo.

Resulta que los empleados municipales, a mediados de la década de los noventa percibían una bonificación por antigüedad entre el 2,5% y el 3,5% que habían logrado ni bien instaurada la democracia. Cuando el municipio adhirió a la ley que mencionaba García, pasaron a cobrar el 1% por año de antigüedad y como no se puede legislar en forma retroactiva, cada empleado municipal de General La Madrid tenía que percibir el porcentaje  vigente hasta ese momento y a partir de la nueva ley recién el 1%.

Adivinen que hizo el gobierno del pueblo? ¡Exacto!, aplico el porcentaje del 1% a partir del primer día de trabajo del agente, sin respetar los porcentuales anteriores,  hasta el día  de entrada en vigencia de la nueva ley. 

Hubo reclamos que no fueron escuchados y hasta una abogada de Olavarría intentó patrocinar a un grupo de empleados, asegurando que las acciones legales serían de resolución positiva. Un hecho desgraciado interrumpió el proyecto de la abogada mencionada y a los reclamos nadie los escuchó. Se dio el caso que algunos empleados, esos que reclaman y amenazan, lograron el reconocimiento que pedían y entonces, algunos cobraban bien y otros no.

Personalmente y como también estaba entre los perjudicados, en un medio local hice pública mi denuncia. Me replicaron, me acusaron de mentiroso y prometieron discutir públicamente el tema, pero al final me dejaron esperando el debate, porque nunca aparecieron.

Durante la campaña pre electoral del Doctor Valicenti el tema salió a la luz y cuando asumió el cargo de Intendente, reconoció lo reclamado y a partir del primer mes de gestión, ordenó la liquidación correcta de los salarios y sus bonificaciones, de acuerdo a la ley vigente. 

Quedaba una deuda pendiente que se extendía desde enero de 1996 a diciembre de 2003. La suma era muy importante y representaba un porcentaje elevado del presupuesto municipal de entonces. Además debía afrontar el pago de un juicio perdido por el municipio (no era de ninguna rifa) y entonces fue pasando el tiempo y como “el hilo se corta por la parte más finita” los que perdieron fuimos los empleados, que debimos conformarnos con que Valicenti había comenzado a pagar correctamente. Lo anterior se perdió.

Yo, que ando flojo de memoria,  me había olvidado  de esta particular circunstancia  y el accionar de quienes nos “chorearon” y escuchándolo a García, recobré la memoria, mientras lamentaba no haber sabido de su existencia en aquel momento y haberlo traído antes a La Madrid. Aunque no sé si hubiera venido, digo, por el riesgo de chocar con algún responsable de este hecho o mejor dicho despojo, estafa o como corresponda denominarlo.

Hasta mañana.