R E Santiago

Hoy x Hoy 13 de febrero de 2021 Por Pedro Guillardoy

Si a un chico que juega con una pelota le preguntan a quien querría parecerse, seguro que elige a quien se ha destacado en el equipo del cual es hincha o a aquellos que en las pantallas, simultáneamente, muestran una jugada brillante a todos los amantes del futbol en el mundo.

A mí,  que vi mucho aunque jugué muy poco, me hubiera gustado ser como Federico Sacchi, un espigado rubio rosarino  que de “la lepra” vino a Racing y en el ocaso de su vida deportiva, recaló en Boca. Era el mejor en un equipo que alistaba, entre otros, al “loco” Corbatta, a Pizuti, a Rubén Sosa y a la “bruja” Belén. Una vez, El Gráfico” lo sacó en la tapa con galera y bastón, se lo merecía.

A Antonio Carrizo en una oportunidad le preguntaron que era lo que le hubiera gustado hacer en la vida y no lo logró. Respondió: “pegarle de zurda como Marito Zanabria”, un jugador que en Boca dejó su historia.

Todos tenemos nuestros “ídolos”, a quienes nos gustaría parecernos en lo que hacemos y muchas veces son las guías que utilizamos cuando queremos ser un poco mejor, aunque sea difícil lograrlo.

En esto de escribir columnas, yo tengo a varios pero por razones obvias no pienso revelar a algunos que serían usados para encasillarme o ubicarme cuando se intenta calificarme, según sea lo ácido que pude estar con alguna opinión

Durante muchos años no me perdí ningún comentario de Diego Lucero, un periodista deportivo nacido en Uruguay, cuyo verdadero nombre era Luis Alfredo Sciutto y fue el creador de la teoría que “un hombre, en algún momento de la vida, cuando las cosas lo requieren, debe poner los de pascua sobre la mesa”.

Pero hay uno, al que siempre he seguido y que ahora hace que mis viernes tengan algo especial y es su columna por una emisora de Bahía Blanca. Se llama Rafael Emilio Santiago, es muy bueno en lo que hace (el mejor entre muchos) y tuvo la suerte de ser testigo y poder  contar  tiempos inolvidables del deporte de su ciudad. A él me hubiera gustado parecerme, pero bueno, ya lo dijo Serrat “cada uno es cada cual” y al cual que a mi me toca, cuando el viento venia de cola lo agarró corto de piolín.

Hace tiempo que me conformé con lo que puedo, que no es mucho, y aunque vengo remando desde la época de las Olivetti, no abandono porque es una profesión que permite la libertad de opinar, aunque muchas veces decir la verdad sea un tanto peligroso.

Soy consciente que seguido le erro como “ bizco al  vaso”, pero sin pretender que me absuelvan de alguna equivocación y con la intención de salvar la profesión, cuando estén mal conmigo o mejor, todos los viernes escuchen a Santiago, algunas veces una FM local pasa su columna y si no pongan  La Brújula 24. Van a ver que hay periodistas que de una manera sencilla saben decir las cosas importantes. Este es uno de esos y es muy bueno.