El sueño de la vivienda propia

Hoy x Hoy 27 de febrero de 2021 Por Pedro Guillardoy

Durante los dos últimos meses de cada año la actividad política está abocada a tratar los proyectos de recaudación y gastos del año siguiente. Se conjugan en forma similar los verbos aprobar y negociar. Unos proponen y los otros piden y de las negociaciones surge el documento final. Todo está relacionado al número de legisladores que logra sumar cada una de las partes con lo que se llega a dar y a conseguir.

Claro que en municipios como el nuestro, donde se llega al fin del año comprando los insumos elementales si los vendedores aceptan facturar en enero, el tema pasa por otro lado. Como no hay para repartir obras o cargos, la puja va para el lado del rédito político.

Este año concluido hace poco, pese a la pandemia, al “quedate en casa”, las guardias del acceso y los chicos sin poder salir, no fue la excepción al momento de tratar el presupuesto. 

A la inversa de lo que sucedía en décadas anteriores, el número de concejales de cada bloque jugó un papel determinante. Con ocho por un lado y cuatro por el otro poco queda para discutir ya que prima la fuerza.

No obstante ello, la oposición encontró algunos caminos que transitó, conferencia de prensa mediante y expuso la obra pública para el distrito en el presupuesto provincial, como un logro partidario local. Nadie les dijo que  muchos habían advertido que lo  anunciado era parte de otro “negocio”, el de la Provincia.

En el rubro viviendas apareció la promesa de invertir lo necesario para que el Instituto respectivo finalice las 28 casas del plan ARE. Como todos estaban en la pelea por destacar su gestión, no se podía escuchar todas las voces. Se superponían. Legisladores de la Sección, funcionarios municipales, concejales opositores, todos pugnaban por entrar en la consideración de las 28 familias, que a esta altura no sé cómo definir. Podría llamarlas “esperanzadas”, “postergadas”, “olvidadas”, “estafadas” o intentar un combo con un poquito de cada cosa.  

Y si algo faltaba en el escenario político apareció la pata “Técnico-administrativa” de la cosa. Alguien vinculado a la empresa constructora, que un día armo la valija y se volvió a su casa. Desde este lugar se anunció que habían vuelto sobre el proyecto y que se estaba negociando sobre los nuevos valores de lo que falta para terminar las viviendas. 

Si bien es lógico que se actualicen los presupuestos y se tomen las previsiones necesarias porque el marco inflacionario lo requiere, quedan dudas hasta ahora sin que nadie las mencione, aunque son muy importante para una de las partes.

Como nadie podrá olvidar, la empresa platense alquiló por algunos días una casa en la calle Las Heras y puso en la recepción de la misma a “personal temporario”. En ese lugar los 28 adjudicatarios debieron depositar dieciséis mil papelitos verdes con la foto de un prócer americano. Ese dinero, que antes y ahora con más razón, representa un esfuerzo importante para cada una de las familias, se fue. No sé si todo, porque dicen que algo quedó aquí, debería también ser actualizado.

Las actualizaciones en los costos no van a ser gratuitas. Acordados los montos, estos se sumarán al valor final de cada vivienda y deberán afrontarlos cada uno de los adjudicatarios. La razón indica que si a una parte le actualizan los valores a los otros les corresponde se aplique el mismo criterio.

Como el tema ya perdió actualidad porque el presupuesto se aprobó y ahora son tiempos de vacunaciones, nadie habla. Pero sería importante que alguien –cualquiera de las partes- se ocupe y haga valer los derechos de quienes, pese a todo, siguen ilusionados con tener su vivienda propia.

En cuestiones de vida y esta lo es, “la esperanza es lo último que se pierde” por eso hay que esperar que desde lo político se actualice la cuestión y quienes –con mucho sacrificio- pusieron los verdes, reciban, nada más, que lo que les habían prometido. Si ello no ocurriere, 28 familias habrán sido estafadas por un grupo de……… 

Hay calificativos, pero ¿por qué siempre tengo que ponerlos yo?

Hasta mañana.