Como ¡Feliz Domingo!

Hoy x Hoy 06 de marzo de 2021 Por Pedro Guillardoy

Me resulta realmente difícil querer resumir en un espacio limitado como es el habitual para estas columnas, el discurso que pronunció el Intendente Municipal durante la inauguración de las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. El limitante de mi intención está dado en lo extenso del texto leído, sumado a  los comentarios improvisados y la variedad de temas abordados.

No sé por qué, pero en el momento de escribir me vino a la memoria un viejo refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta” y sin necesidad de explicaciones, creo que eso define a la más de hora y media que duró el discurso y los contenidos del mismo.

No sé ni me interesa saber con quién, donde ni cuando se escribió. Si se escribió lo que se diría a medida que iba surgiendo, sin reparar en el tiempo que transcurría,  o si por el contrario lo expresado tenía un “machete” con los temas que debían “tocarse”. Al margen de todo esto, convengamos que la muy buena intención de “facturar” lo hecho a lo largo del año, se diluyó, porque nadie puede mantener la atención de quien habla a lo largo de tanto tiempo y entonces se pierden detalles, que a lo mejor eran dignos de ser escuchados.

De pandemia, aislamientos, controles, barbijos, hisopados, espacios hospitalarios, colectas, respiradores y todo lo puesto al servicio de la gente de La Madrid, ya se ha repetido y todos lo aprobamos. 

De la actitud de los médicos, enfermeros, personal de servicio, choferes de ambulancias, seguridad, ya lo hemos reconocido y lo que es más importante, hemos quedado agradecidos por siempre y de todos. 

Del balance general del año y los logros obtenidos, está bien reconocerlo, pero aceptemos que algunos trabajaron como si no hubiera pandemia y otros quedaron en deuda. El reconocimiento para quienes lo merecen. Si así no lo hiciéramos correríamos el riesgo de igualar para abajo, es decir quitarle merito a los que merecen, poniendo en el mismo nivel a los que adeudan esfuerzo.

Lo del cannabis, los arreglos judiciales, las gestiones exitosas, justo es reconocerlo, pero hay deudas como, por ejemplo, el ordenamiento urbano, reiteradamente anunciado y en tiempo de espera.

Los proyectos a concretar, la exhortación a la unidad, la tarea de lo que llaman “gestión”, y otros temas vinculados al futuro de La Madrid son, hoy, expresiones de deseos que para llegar a ser realidad requieren del esfuerzo del Intendente, nadie duda de su disposición, y de todos los integrantes de funcionarios y empleados municipales. Ahí surge, al menos una inquietud y un interrogante ¿hay disposición para el esfuerzo necesario? ¿Están todos los funcionarios capacitados para ejercer la función que se les ha asignado?  

Elogiable la intención de pedir a los jóvenes que estudian fuera de La Madrid, que cuando se reciban vuelvan a trabajar al pueblo, pero para que los jóvenes regresen hay que crear condiciones y lugares de trabajo que hoy no se dispone. Otro objetivo que se debe concretar.

Estamos en tiempos de emergencia y la realidad económica puede llegar a ser un limitante para concretar proyectos. Cuando lo que queremos lo tengamos, habrá llegado el momento de decir “lo hicimos”, mientras tanto será solo proyectos. 

Es decir, hay intenciones y decisión de trabajar para que se siga creciendo y que la vida sea cada día mejor para quienes elegimos o nos toco vivir en este pueblo. Falta buscar acompañamiento y que el viento nos ayude a llegar a buen puerto. Hay intenciones falta hacerlas realidad.

A lo largo del discurso, se abordó el tema “viviendas ARE”. No todos están de acuerdo con lo que se dice y es algo que debería debatirse y entre tantas versiones, encontrar la verdad de los hechos sucedidos. No sea cosa que por salvar un error le estén mintiendo a la gente que ya se siente estafada. 

Y por último, entre tanto reconocimiento, anuncios y proyectos ni una sola palabra para los medios locales. Nosotros “arrancamos” en octubre, no estábamos en los tiempos duros, pero todos los colegas, sin distinción alguna, le pusieron pecho a las balas y estuvieron desde el primer momento. Me parece que merecían, aunque sea una mención. Resulta que cuando los necesitan están y cuando se debe agradecer no aparecen “ni a los premios”. Puede haber sido olvido, pero también puede haber algún celo profesional, del que debe ser eximido quien leía el discurso.

En síntesis, como ¡feliz domingo! pero sin lla ves ni premios.