Antecedentes históricos del partido de General La Madrid

Historias14/02/2026

Hay un periodo de la Historia Argentina comúnmente denominado “Conquista del Desierto” que contiene la extensa y cruenta lucha que debió realizarse  hasta la definitiva transferencia de un vasto territorio escasamente habitado a quienes lo poblarían y harían del mismo un espacio de producción agrícola-ganadero.

El partido de General La Madrid tiene estrecha relación con ese periodo histórico, especialmente en las postrimerías del siglo XIX, cuando resuelto el enfrentamiento con indios pampas y otros de origen araucano, el estado transfirió ese espacio interserrano a quienes se establecerían en el lugar para transformarlo en un rico territorio productivo.

En época de la colonia, varias fueron las incursiones en el actual territorio bonaerense, sobrepasando la barrera natural establecida por el rio Salado. Las expediciones tenían carácter evangelizador y de reconocimiento del lugar.

En octubre de 1770, durante el gobierno de Juan José de Vertiz, se dispuso una campaña a cargo del Comandante Manuel de Pinazo, que llegó hasta la Sierra de la Ventana, atravesando el actual territorio de General La Madrid. El diario de viaje, a cargo del Capitán Juan Antonio Hernández, que aún se conserva, describe la marcha de los 166 hombres que la componían y detalla las características de los lugares que fueron atravesando. Creado el Virreynato, se realizaron expediciones al “desierto” con relevamientos de los lugares a los que se dirigían.

Establecido el “primer gobierno patrio”, la Junta de Mayo, con fecha 15 de junio de 1810, encomendó al Coronel Pedro Andrés Garcia revisar el estado total de la frontera, tarea que el militar designado cumplió y cuyo informe constituyen el “Diario de un viaje a las Salinas Grandes, en los campos del sud de Buenos Aires”.

En 1819 Juan Manuel de Rosas propuso trasladar  la “Estancia del Estado” hasta los toldos de las sierras y el otro estanciero de la línea, Ramos Mexia, gestó en 1820 un tratado de paz entre indios y el gobierno, representado por el Brigadier General Martin Rodríguez.

Los intentos de paz con los indios se veían obstaculizados por la presencia del exiliado chileno José Miguel Carrera, interesado en crear una situación de anarquía. Nuevamente fueron requeridos los servicios del Coronel Pedro Andrés Garcia, designado el  15 de noviembre de 1821 para realizar una campaña que diera solución a los problemas existentes. El 6 de marzo de 1822, Garcia inició la tarea, que concluyó en un parlamento con todos los caciques de la región, al borde de lagunas ubicadas en el límite de los actuales partidos de General La Madrid y Laprida. Los resultados de esta expedición se encuentran en la documentación recopilados por Pedro de Angelis bajo el título de “Diario de la Expedición de 1822 a los campos del sud de Buenos Aires, desde Morón hasta la Sierra de la Ventana al mando del Coronel D. Pedro Andrés Garcia”.

Rosas, que por entonces gozaba de prestigio entre los indios y tenía entre sus estancias a muchos de ellos, comenzó a gestar la idea de una expedición hasta el Rio Negro y para ello presentó un plan de colonización y realizó junto al General Juan G. Lavalle y el Ingeniero Felipe Senillosa (1790-1858) un relevamiento que se extendió desde la atlántica hasta el centro del territorio bonaerense, luego publicado por De Angelis con el título de “Diario de la comisión nombrada para establecer la nueva línea de frontera del sud de Buenos Aires, bajo la dirección del señor Coronel D. Juan Manuel de Rosas, con observaciones astronómicas practicadas por el señor Senillosa, miembro de la comisión”.

El 6 de febrero de 1826, al dictarse la Ley de Creación del Poder ejecutivo, asume la titularidad del gobierno D. Bernardino Rivadavia. Preocupado por la seguridad continuamente amenazada por los indios, dicta un decreto –el 5 de mayo de 1827- disponiendo el avance de la línea de frontera mediante la construcción de nuevos fortines.

Varios malones y la derrota sufrida por las tropas del Teniente Coronel Morel  en los “Toldos Viejos” en cercanías de Dolores, fueron motivo para encarar una acción represiva, encomendando al Coronel D. Federico Rauch avanzar hasta las tolderías.

Rauch partió el 25 de octubre desde los “Toldos Viejos” marchando hasta la zona de Sierra de la Ventana y en una corta paro eficaz campaña recuperó 200 cautivos y enormes arreos. Al año siguiente organizó una segunda expedición con 1200 hombres,  cuatro piezas de artillería y 900 indios auxiliares. El 3 de enero de 1827, en la zona de Epecuén, batieron las huestes de Petey, Maicá, Llanquinel, Uñol y Coñuepan. Y tres días más tarde, en la zona de Ventana, exterminó las tribus de Neuqueleque, Patracua y otros caciques  establecidos en el lugar.

Durante estas operaciones, las fuerzas del Coronel Rauch incursionaron en el actual territorio del partido de General La Madrid.

Durante el interinato, en julio de 1827, Vicente López designa General de la Milicias de la Provincia de Buenos Aires (cuya Autonomía había sido restituida) al ex Coronel de Milicias D. Juan Manuel de Rosas.

Rosas elaboró un plan de paz con los indios para lo cual celebró algunos parlamentos y luego elevó un proyecto para extender la frontera. Aprobado el mismo, surgieron primero el Fuerte Federación (actual ciudad de Junín), luego el Cruz de Guerra  (cercano a 25 de Mayo) y por último –el 9 de abril de 1828- el Fuerte y pueblo de “Nueva Buenos Aires”, establecido por el Coronel D. Juan Ramón Estomba con la colaboración del agrimensor Narciso Parchappe. Este sitio dio origen a la actual ciudad de Bahía Blanca. La línea de frontera ha llegado a esta región y por espacio de varias décadas este será el escenario de la lucha contra el indio.

Cabe agregar, que con fecha 26 de febrero de 1828, se había iniciado la construcción del Fuerte Laguna Blanca, en el actual distrito de Olavarria.                                              

 Se sucedieron una serie de hechos políticos de los que finalmente resultó designado Gobernador y Capitán General de la Provincia D. Juan Manuel de Rosas.

Durante 1828 y 1829, en toda la región se mantuvieron combates con los indios, estando entonces comandadas las acciones por el Coronel Estomba y otros jefes como el Teniente Coronel  Andrés Morel y Del Valle.

En 1832, próximo a concluir su mandato, Rosas proyectó una expedición que finalmente se concretó en el transcurso de 1833.

El Coronel D. Juan Carlos Walther, en su obra “La Conquista del Desierto” describe el proyecto de Rosas, que había dividido la acción en tres columnas, de la siguiente forma: “la derecha (al mando del General D. José Félix Aldao) avanzaría por el sur de Mendoza, sobre la región andina, comprendida entre los ríos Barrancas y Neuquén hasta la confluencia de este último con el Limay, donde se reuniría en las nacientes del Rio Negro con la división Izquierda.

La Centro (a órdenes del General Jose Ruiz Huidobro) tenía por misión rechazar hacia el sur a las tribus situadas en La Pampa central y llegar hasta el Rio Colorado,  donde por la derecha debía adquirir noticias de la división de Aldao y por la izquierda de la de Rosas.

La Izquierda (al mando de Rosas) (…) si objetivo era alcanzar primero el Rio Colorado, para luego avanzar junto con las divisiones centro y derecha hasta la zona de los manzanos por el valle del Rio Negro.

El 22 de marzo de 1833, la columna izquierda se puso en marcha desde Monte. El 24 de marzo se cruzó el Salado, acampándose en las proximidades de la Laguna del Juncal. El 31 de marzo arribaron a las márgenes del Arroyo Tapalqué, en donde se habrían de unir las tribus de los caciques amigos Catriel, Cachul, y Llanquellen, Fracamán, Reilet, Cayupán y otros,  que con 600 indios más concurrieron como auxiliares de la expedición.

El Diario del Viaje, a cargo del Coronel D. Juan Antonio Garretón registra el paso de la columna por el actual Partido de General La Madrid.

Luego de pasar por la fortaleza de Bahía Blanca la expedición arribó a Rio Colorado, a mediados del mes de mayo. Poco tiempo después visitó ese lugar el científico Carlos Darwin,  quien en su obra “Diario de viaje de un Naturalista alrededor del mundo” relata este encuentro.

Habiendo llegado hasta la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, y luego de realizar acciones en una amplia región, al iniciarse el año 1834 se dispuso la finalización de las operaciones. El 25 de mayo, en el campamento ubicado junto al arroyo Napostá, Rosas despidió a las tropas con una proclama que finalizaba diciendo a los integrantes de la misma: “Habéis excedido a las esperanzas de la Patria”.

Es por esta época que irrumpe en la pampa el cacique Calfucurá, jefe de todas las tribus establecidas en la zona de las Salinas. Por espacio de muchos años se habrá de convertir en el principal enemigo de la paz en la frontera.

Luego de Caseros y ante el prestigio que en la frontera gozaba Calfucurá, Urquiza envió a su toldería algunos emisarios, entablándose una relación que el Cacique de las Pampas retribuyó enviando a Paraná a su hijo Namuncurá.

Calfucurá obtuvo entonces las mejores ventajas, en una actitud que imitaron también Catriel y Cachul, establecidos en el norte de nuestra zona. La inseguridad creció y esta región fue entonces escenario de correrías y pillajes continuos por parte de la indiada.

Al comenzar 1855 el General Urquiza preside la Confederación, obligado el Gobernador de la Provincia y Bartolomé Mitre Ministro de Guerra. Este gobierno elabora un plan para solucionar el problema de la frontera y en cumplimiento del mismo Mitre se instala en Azul, desde donde planea marchar a nuestra zona. El 30 de mayo sufre Mitre un muy duro revés, al ser derrotado en Sierra Chica, desde donde debe volver a Azul para recomponer las fuerzas y continuar con erl plan trazado.

Poco tiempo más tarde, en setiembre de 1855, se produce el desastre de “San Antonio de Iraola” (en las cercanías de la actual ciudad de Benito Juárez) en donde el Comandante  D. Nicanor Otamendi, junto a 126 hombres, caen horriblemente asesinados por indios del Cacique Yanquetruz.

En 1856 queda a cargo del ejército de Operaciones del Sur el General D. Manuel Hornos, quien en Azul reorganiza las tropas y emprende nuevas acciones, sufriendo una grave derrota ante las lanzas de Calfucurá, en la batalle de San Jacinto. La frontera, entonces, retrocede hasta los límites marcados en 1826, quedando a merced de los indios, pueblos y zonas antes ganadas.

Hacia fines de 1856, se firmó un tratado de paz con Catriel y Cachul. Por el mismo se concedía a estos jefes, en forma trimestral yerba, azúcar, maíz, harina, tabaco, aguardiente, ginebra, vino Burdeos y 200 yeguas. Por el mismo tratado se le otorgaba el grado de General y Cacique Superior de las tribus del sur y el uso de charreteras de Coronel a D. Juan Catriel. De esta forma lograban apaciguar a los indios más cercanos a Buenos Aires.

Las diferencias políticas que existían por entonces, culminaron con la batalla de Cepeda en 1859. Aprovechando esta circunstancia, Calfucurá intensificó sus acciones y desató malones contra 25 de Mayo, Azul y Tandil.

El fracaso del Pacto de San Jose de Flores, enfrentó a las fuerzas de Buenos Aires con las de Urquiza, en la Batalla de Pavón. La derrota de este último significó un contraste para Calfucurá  que simultáneamente pierde a su lugarteniente Yanquetruz.

En 1862 la fórmula presidencial Bartolomé Mitre-Marcos Paz gana las elecciones.  El 1° de mayo de 1863, ante la Legislatura, Mitre reitera su decisión de solución al problema de la frontera. El Coronel D. Ignacio Rivas, a cargo de la frontera sur, propone varias veces marchar hasta las Salinas para atacar a los araucanos ahí establecidos, pero finalmente no puede concretar ese plan.

Pese a la caótica situación política, el gobierno dispone la creación de los pueblos de  Saladillo y Tapalqué primero, y luego, General Lavalle, 9 de Julio, Lincoln, etc. La zona sur del Rio Salado es dividida en 45 partidos.

Se suceden los problemas en la línea fronteriza y durante 1864 y 1865 se registran constantes acciones. Entre las incursiones de los unidos puede mencionarse un sangriento ataque al fortín Vallimanca, el 28 de febrero de 1865. En diciembre del mismo año, indios de Calfucurá invaden por Tapalqué, logrando reunir unas 30.000 cabezas. La pasividad evidenciada por el Comandante General de la Frontera, Coronel D. Benito Machado, determina su remplazo por el Coronel D. Alvaro Barros, en Febrero de 1866.

La amenaza de una invasión por parte de Calfucurá y de su hermano Reiqué Corá, afincado al sur de nuestra zona, concluyen en Azul con la firma de un nuevo tratado.

En su obra “Fronteras y Territorios Federales de las Pampas del Sur”, el Coronel Alvaro Barros describe las acciones cumplidas.

El Ministro de Guerra y Marina, Coronel D. Martin Gainza, elabora en esta épica un plan para modificar la línea de frontera, ocupando lugares estratégicos, como lo eran aguadas y caminos. Encomienda la misión al Coronel de Ingenieros D. Juan Ctzetz, quien evalúa la situación y en agosto de 1869 concluye su proyecto. En octubre de ese año se inicia el avance que finaliza en enero de 1870. La división Sur partiendo del fortín Rodríguez, se continua con los fortines: Vigilancia, Brandsen, Zelaya, Frías y Sanquilcó (también llamado Lavalle Sur), en territorios muy próximos al actual partido der General La Madrid.

A continuación de esta línea, y constituyendo el denominado Sector Costa Sur,  se establecen los fortines Aldecoa, Defensa, Necochea, Libertad y General La Madrid, todos en nuestro actual territorio. Es indudable que el plan establecido era netamente defensivo, estando cada fortín a cargo de un oficial como comandante y una variable cantidad de hombres, según la importancia del lugar.

Las incursiones de los indios, a pesar de todo, seguían produciéndose. El 14 de junio de 1870, Calfucurá encabeza un sangriento malón hacia la zona de Tres Arroyos, capturando hacienda que traslada hacia la región de los fortines Libertad y Necochea. En represalia al hecho, el Coronel D. Julio Campos, jefe del sector Costa Sur, marcha al encuentro de los invasores, logrando pese a las dificultades, la recuperación de mucho del ganado capturado por los indios. El jefe militar, consideró a este malón como uno de los más importantes producidos desde 1855.

La inseguridad se prolonga hasta marzo de 1872, cuando en las proximidades de la actual ciudad de Bolívar se libra la batalla de San Carlos. En ella, las tropas del General Rivas, con el apoyo de los indios de Catriel y Coliqueo, derrotan a las huestes de Calfucurá, marcando con esta acción el ocaso del indio chileno, que retirado luego a los toldos de Chiloé, al oeste de las Salinas, muere con avanzada edad el 4 de junio de 1873. La consigna dejada a sus herederos era “no abandonar Carhué al huinca”. El “parlamento” realizado designa sucesor a su hijo Namuncurá.

En 1874, las elecciones realizadas designan presidente a Nicolas Avellaneda, quien se impone a Bartolomé Mitre. Este no acepta el resultado adverso y organiza algunas acciones militares, con el apoyo del General Ignacio Rivas y el Cacique Cipriano Catriel en la provincia de Buenos Aires, y el General Arredondo en Mendoza. Los sublevados son derrotados, por el Coronel Arias en La Verde (Buenos Aires) y por Julio A. Roca en Santa Rosa (Mendoza).

Luego de este revés, Cipriano Catriel muere asesinado, sucediéndolo  su hermano Juan Jose. 

Se suceden entonces los malones, resolviendo el gobierno concentrar las fuerzas en nuestra región, acudiendo a jefes como Levalle, Wintter, Villegas, Maldonado y Freire.

Durante tres meses se producen numerosos encuentros, entre los que se destacan el del 1° de enero de 1876, cuando las fuerzas al mando del Teniente Coronel  D. Lorenzo Wintter, combaten con indios que acudían en ayuda de Catriel en el “Paso del Sauce”.

Al día siguiente el Coronel D. Conrado Villegas, procedente de Sanquilcó derrota a unos 200 indios cerca de San Carlos. El 10 de marzo del mismo año, el Teniente Coronel Maldonado combate en las Horquetas del Sauce contra 2000 lanzas de Rumay (hermano de Namuncurá).

Esa misma indiada, el 12 de marzo enfrenta al Teniente Coronel Donovan, con 200 soldados de infantería y un piquete de caballería, logrando  rechazar a los agresores. 

Por último, el 18 de marzo de 1876, las divisiones Sur y Costa Sur, al mando del Coronel D. Nicolás Levalle, protagonizan el Combate de Paraguil. Este es sin dudas, por sus características y por la importancia de la victoria lograda, el hecho de armas más importante cumplido en el territorio de nuestro Partido.

El combate de Paraguil marcó el ocaso definitivo del poder indio en nuestra región.

El hecho se recuerda con un monolito erigido por el Museo de Lujan, a un costado de la laguna que dio nombre al combate, en 1938. En la placa colocada en el mismo se registra un error, pues consigna como días del encuentro el 6 de marzo de 1876, cuando la fecha correcta del mismo es el 18 de marzo del mismo año.

A Poco de cumplirse el centenario de esta batalla el Poder Ejecutivo Provincial sancionó el Decreto 2714, que con fecha 1° de julio de 1976 declara a la laguna de Paraguil y sus adyacencias, como Lugar Histórico. 

Despejada de indios la región, el plan de Alsina comenzó a ser ejecutado sin inconvenientes.

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires acudió con la ayuda requerida, mientras del hilo del telégrafo comenzaba a extenderse.

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Construcción de la Línea Telegráfica

El Ejército contó en la última etapa de la Conquista del Desierto con dos elementos determinantes de la misma. El Remington y el telégrafo, que llegó al “desierto” mediante un convenio con el Ferrocarril del Sud.

 (…) La línea del Ministerio de Guerra hasta el Azul está dividida de esta manera: del Ministerio de Guerra hasta la Plaza Constitución tiene 4 kilómetros y 154 metros; desde la Plaza Constitución hasta Estación del Ferrocarril del Sur, en el Azul, son 317 kilómetros y 875 metros que está alquilada a esa empresa y desde la estación hasta el pueblo del Azul 2 kilómetros que fue construida al mismo tiempo que el ramal del Ministerio de Guerra a la Plaza Constitución, siendo un total de 324 kilómetros 29 metros…

El 24 de abril de 1876 se dio principio en el Azul, a la construcción de la línea, colocando 13 postes por kilómetro y haciendo una legua diaria de trabajo mas o menos, llegando el día 19 de febrero del año 1877 a Puán, construyéndose 312 kilómetros 320 metros empleando 88 días de trabajo y 213 días de parada por falta de materiales y otros inconvenientes.

Gobernar es poblar

La frase "Gobernar es poblar" fue acuñada por el pensador, jurista y político argentino Juan Bautista Alberdi (1810-1884). Esta consigna, fue expuesta principalmente en su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. 

Alberdi sostenía que para desarrollar el país era necesario atraer inmigración europea, fomentar la industria, la educación y poblar los territorios extensos y despoblados, entendiendo que el progreso material dependía de la mano de obra y el capital.

El estado bonaerense realizó una importante transferencia de los terrenos del erario público al sector privado, entregando millones de hectáreas a quienes las adquirían y se establecían en ellas para desarrollar actividades productivas.

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Mediante convenio entre el Gobernador Dardo Rocha y la empresa de los Ferrocarriles del Sud, se dispuso el tendido de rieles que llegaban a Azul se extendieran hasta el puerto de Bahía Blanca.

Desde lo técnico se debía atravesar las Sierras del sistema de Ventana, resolviéndose pasar por el lado izquierdo, con un trazado que llegaría a Olavarria y pasando por La Gama (hoy General La Madrid) se extendería hasta el actual pueblo de Tornquist para luego girar hacia la izquierda y llegar a la ciudad portuaria.

En octubre de 1883 se habilito el servicio en la estación La Gama y pocos meses mas tarde se completaba el tendido Bahía Blanca – Constitución. 

La sanción de la ley de Centros Agrícolas motivó el pedido de varios de esos centros en lo que hoy es el distrito de General La Madrid. Solo prosperó el proyectado por Casimiro Laplacette y el 27 de agosto de 1889, se dio aprobación del trazado realizado por el Agrimensor Enrique Roux, con el nombre de la estación ferroviaria La Gama.

Pocos meses más tarde, en febrero de 1890, la Legislatura provincial daba su aprobación para la creación de un nuevo distrito: General La Madrid, para lo cual se habían tomado tierras de los partidos de Olavarria, Coronel Suarez y Laprida.

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