Homenaje a un Presidente honesto

Locales26/06/2026

En el cierre de la sesión del HCD celebrada anoche (25/6), el titular del cuerpo, Santiago Scabuzzo bajo a ocupar su banca y mediante una moción de orden, se refirió al sesenta aniversario del derrocamiento del Presidente Arturo U. Illía, expresando lo siguiente:

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El próximo Domingo 28 se cumplirán 60 años del derrocamiento de Arturo Umberto Illia, sinónimo de honestidad para nosotros los radicales y para buena parte de la Sociedad que ve en este valor un principio fundamental para que los dirigentes de un país lo lleven a la prosperidad. 

El doctor Illia, nació en Pergamino un 4 de Agosto de 1900, fue también Senador y Diputado nacional y vicegobernador de Córdoba. 

Como Presidente, destinó la impresionante cifra del 23% del PBI en Educación, la mayor cifra en la historia de nuestro país, bajó la desocupación, disminuyó la deuda externa, sancionó la ley del Salario Mínimo Vital y Móvil, modificó la ley de medicamentos para lograr un mejor acceso a la salud y renegoció contratos petroleros que consideraba en detrimento de la Argentina. 

En su gobierno se promovió el tratamiento de la cuestión Malvinas en la Asamblea General de las Naciones Unidas y se logró la aprobación de la Resolución 2065 que reconoce en un fuero internacional la disputa territorial que mantenemos hasta el día de hoy. No gastó un solo peso de los fondos reservados y blanqueó la cifra donándolos, entre otras cosas, para crear el Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba. 

Vivió casi toda su vida en una humilde casa de Cruz del Eje, a la cual accedió porque se la compraron amigos y familiares. Rechazó la jubilación de Presidente y jamás utilizó su influencia para sacar ventajas, se negó incluso a utilizar fondos públicos para costear tratamientos mientras estaba enfermo. 

Pero lamentablemente, un gobierno verdaderamente progresista y que podía ser juzgado por las cifras reales, sufrió todo tipo de embates corporativos, de la prensa y de la oposición que fue mellando a un gobierno lentamente hasta que un 28 de Junio ingresaron un pequeño grupo de militares para informarle del golpe.

Don Arturo Illia no permitió que los granaderos que lo custodiaban se jugaran la vida por él, aunque así lo intentaron, diciendo: “No es necesario derramar una sola gota de sangre. Ustedes no son los representantes del Pueblo, ni son las fuerzas Armadas. Son unos salteadores nocturnos que, como bandidos, aparecen de madrugada”.

Desde entonces, la simpática viveza criolla nos ha traído hasta acá, Señor Presidente, justificando todo tipo de robo descarado y desmesurado en las arcas públicas, sintetizado en la frase “roban pero hacen”, un mote que debería darle vergüenza a cualquier argentino que considere toda la sangre que se ha derramado para que nuestro país hoy exista tal y como lo conocemos.

Ojalá algún día estemos a la altura de un dirigente como el doctor Illia.

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