Causalidades

Hoy x Hoy 12 de mayo de 2021

 “Agarrar con las manos en la masa", significa que se ha descubierto a alguien haciendo algo que debería permanecer oculto; o si lo prefieren redactado en la forma tan particular de las actuaciones sumariales, sería: sorprender a alguien en flagrante delito. Otra variante, lunfardo mediante: “el punto estaba afanando y justo pasó la cana”. 

Personalmente soy un descreído de las casualidades, pero que las hay, las hay y vaya como ejemplo lo expuesto en el párrafo anterior. Y no creo porque estoy convencido que todo lo que pasa  tiene su antecedente. Es decir que no son casualidades, son causalidades. Si al punto lo agarraron pungueando es porque la cana andaba patrullando, que es la causal de la aprensión, aunque se crea que esto era casualidad.

En octubre del año pasado un concejal “del pueblo” reiteró un reclamo de varios años de vigencia, relacionado con el poste de una línea de electricidad que había quedado en el medio de la ruta 67 en el cruce con la ruta 86. 

Desde estas páginas, flamantes en aquel momento, nos hicimos eco del reclamo, incluyendo una foto de lugar, pero tanto la voz del concejal como nuestro medio, no lograron la mínima atención. 

Hace pocos días pase por el lugar y me sorprendió que el palo siguiera en el mismo sitio, lo que dio motivo a que volviera sobre el tema en una columna a la que titule “otros tiempos”, publicada el lunes 03 de mayo, atreviéndome a decir que no creía que llegaría a ver esa columna corrida, basando el concepto en el interés evidenciado por quienes debían realizar el trabajo para evitar que alguien “se lo llevara puesto”.

En la mañana del martes el “cumpa” –no mío- nos envió las fotos de la columna en su nuevo lugar. ¿Alguien piensa que esto es producto de una casualidad? Yo creo que es causalidad y no porque escribí la columna, sino porque aunque habrá un mes más de campaña, hay que comenzar a mostrarse preocupados y si la ”gilería” grita hay que callarlos de la mejor manera.

Pero al margen de los motivos que llevaron a correr el palo, ya sea casual o causal, queda reconocer que un político bien intencionado y un medio que lo difundan siguen siendo una vía para solucionar un problema, aunque haya tiempos acortados por los años impares y otros propicios para que funcionarios y empresarios de servicios retrasen las inversiones en obras impostergables.