Desencontrado

Hoy x Hoy 24 de mayo de 2021

Entre 1906 y 1975 vivió Catulo Castillo, que en realidad se llamaba  Ovidio Catulo González Castillo y gran parte de su vida la dedicó a escribir, ya sean artículos periodísticos,  guiones para  cine, teatro, radio o televisión  y fundamentalmente poemas, que los más importantes músicos porteños los convirtieron en celebres tangos. 

De sus habituales reuniones con Troilo salió uno titulado “Desencuentro”, cuyos primeros versos dicen: “Estás desorientao, y no sabes/ Que trole hay que tomar/ Para seguir/ Y en éste desencuentro con la fe/ Querés cruzar el mar/ Y no podés”.  Y vaya uno a saber porque, pero lo de la letra tanguera refleja, exactamente, lo que me está pasando.

Tratando de encontrar una explicación para mis dudas y a esa desubicación espacio-temporal, creo debe venir del habito adquirido hace mucho tiempo, por el que siempre quiero  saber qué es lo que pasa, para lo cual  leo-escucho-veo  todo lo que puedo.

Los tiempos de pandemia han agudizado el problema porque trato de seguir “al pie de la letra” las órdenes que imparten. Dejé de tomar mate porque el mate es un vicio que se comparte, sino no tiene gracia. Uso tapaboca, guardo distancia y siempre que puedo, me quedo en casa. Pero como con eso, está visto que no alcanza, presto atención cuando algún funcionario habla y ahí pierdo.

A Ginés lo conozco del Cilindro y por eso de la pasión inexplicable he llegado a sentir cierta estima y le puse credulidad a sus discursos. Hubo un momento que estaba convencido que el “bicho” no iba a llegar. A los demás también les daba crédito ¿Quién podía dudar cuando los veía juntos a Alberto, Axel y Larreta? Como tantos otros, yo creía que había que esperar un tiempo, que cuando llegara el verano todo se solucionaba y cuando anunciaron que ya tenían la vacuna pensé en ofrecerme como voluntario para las pruebas de laboratorio, seguro que eso me lo iba a pagar Pfizer cuando mandara las vacunas.

Empezaron a pasar “cosas” que me alertaron. ¿Se acuerdan cuando mandaron a todos los jubilados juntos a cobrar a los cajeros? ¿Cuándo licitaron los alimentos para ayudar a los más afectados? ¿Cuándo organizaron el velatorio? ¿Cuándo las dos señoras fueron a Rusia y Putin se comprometió a mandar los millones de vacunas necesarias? Mientras tanto los obedientes seguíamos recluidos y los demás hacían lo que querían, hasta llegar al extremo de poner boliches que como eran chiquitos, “legalmente” los sacaban a la calle.

Dijeron que la única forma de prevenirse contra el Covid, era vacunándose. Cuando quise anotarme, no me aceptaron por ser paciente de riesgo, aunque después de mucho esperar, en abril me vacunaron. Para ese momento, ya habían vacunado a muchísimos, aunque entre esos hubiera algunos que no correspondía (de eso preferiría no hablar porque cuando pregunté por alguien, me salieron a pegar por las redes y me dieron con todo, a pesar que tengo fotografías de algún impostor que mintió en su condición laboral y como Niche, lo vieron “dudoso” pero lo dejaron pasar).

La vacunación comenzó, en La Madrid, el 8 de enero y la última dosis se aplicó el 11 de mayo,  163 días, de los cuales vacunaron durante 46 días y por 77 días los sucesivos vacunatorios habilitados permanecieron cerrados. Desde el 11 de mayo no se vacuna y nadie sabe cuando se reiniciará el operativo, sin tener en cuenta que el total de vacunados es un porcentaje bajo si se considera el total de la población. 

Según el parte epidemiológico que se emite habitualmente, hoy se cumplirá el día 427 desde que empezaron a contar. Estuvimos un año encerrados y ahora, cuando saben que la solución es vacunarnos, hacen campaña para anotar a los que faltan, creo que quieren saber cuántos quedan librados a su suerte, tratando de esquivar al bichito.

Y a esta altura, otra vez encerrados. En mi caso, todavía me pagan la jubilación, pero a los otros, los que si no laburan se las ven feas para llevar pan a su casa ¿Quién les soluciona el problema?

Realmente, como decía “Catulin” “no sé qué trole hay que tomar”, estoy tan desorientado que me olvidé de hablar del gran problema nacional, la reforma judicial para salvar a algunos.