Como Mendieta

Hoy x Hoy 18 de junio de 2021 Por Pedro Guillardoy

Los de mi generación y los de varias que vinieron más tarde, seguro recordarán como eran las comunicaciones telefónicas, cuando la central de ENTel estaba en la oficina vecina al negocio de “El Chino”.  Los operadores te pedían el numero y si no te contestaban  seguro te informaban o en donde podían estar o si habían viajado, porque tenían el control total de quienes eran los pocos abonados.

En 1983, poco antes que todo volviera a ser normal, habilitaron la nueva central construida en el lugar que antes ocupaba Casa Lago y el servicio cambio con el “nuevo” discado. Ya no había que esperar largas horas para poder comunicarse fuera de la localidad, aunque igual, conseguir una línea demandaba larga espera. 

Todo cambió con la telefonía móvil aunque las líneas fijas persisten en el tiempo. En mi caso, cuando suena “el fijo” son pocas las opciones: alguno que quiere venderme algo o mejorar algún servicio, una encuestadora o gente que quiere charlar algo para  que yo incluya su inquietud en alguna columna. 

Hace unos días, una señora que por lo visto sigue esta página, me contaba los problemas que le ocasiona el desordenado transito local y la falta de controles.  Hacia especial referencia a los camiones  que circulan por cualquier lado, a cualquier hora y muchas veces con carga en chasis y acoplado.

Me hacía notar que desde la remodelación de la calle Uriburu, con la construcción de la división de las áreas de circulación, muchos camiones ahora transitan por otras calles paralelas, por las que llegan directamente a la ruta 86. A ello, agregaba el desorden en los estacionamientos y mencionaba el proyecto de la playa para camiones que construyeron en épocas de Valicenti y aun hoy no se habilitó.

Paradójicamente,  en estos casos el estar de acuerdo, lejos de quitar intensidad a la opinión de cada uno,  aumenta la “bronca solidaria” y aparecen otras cuestiones cuestionables, como la planificación y zonificación urbana, que como no existen dejan que cualquiera haga cualquier cosa en cualquier lugar.

Le explicaba a mi interlocutora que estos temas  vienen de hace muchos años. Dos gobiernos de origen radical – Arroquy y Valicenti – prometieron y cumplieron con la elaboración de sendos planes de ordenamiento urbano que “el sucesor” de ambos no aprobó. Se ha prometido un tercer proyecto, pero parecería que ha primado un criterio muy particular, ese del “después vemos” y quienes ocupan un cargo y cobran regularmente no están interesados o no les exigen hacer lo que deben, que  haría ,nada más, que evitar la anarquía  en el que  crece el pueblo.

No hay argumentos para justificar el desorden en el tránsito y la falta de una norma legal que reglamente el crecimiento de la ciudad. Simplemente y por lo que uno puede apreciar, a las autoridades no les interesan estos temas, aunque en la campaña que se avecina, si alguien lo menciona van a decir que “están trabajando”.  Sabemos que muchas veces mienten y no nos revelamos. A  lo mejor como Mendieta, el perro del Fontanarrosa, estamos “jodidos, pero acostumbrados”.