En carrera

Hoy x Hoy 24 de junio de 2021 Por Pedro Guillardoy

El 14 de junio de 1982 marcó el fin de las acciones militares en Malvinas y coincidentemente, fue el momento de inicio de una nueva etapa en la historia de la Nación. Comenzó a prepararse el cambio de conducción del País, que llegó recién el 30 de octubre de 1983, cuando democráticamente se designaron las nuevas autoridades, encabezadas por el Dr. Raúl Alfonsín.  

Puede parecer largo el período entre una fecha y otra, pero había que  “sacar las urnas que estaban bien guardadas”, confeccionar padrones, organizar los comicios y darle tiempo a las distintas fuerzas políticas para rearmarse.  El tiempo fue pasando y el nuevo gobierno recién asumió en los primeros días del mes de diciembre del ’83. De ahí lo de elecciones – cambios de gobierno y años impares.

Está bien que la pandemia ha causado problemas imprevistos, cuyos resultados son dramáticos y  nadie puede saber  hasta cuando se extenderá, pero al margen de ello, la institucionalidad tiene que transitar otros caminos y quienes opinan que las elecciones deben postergarse o suspenderse definitivamente, lo hacen desde la ignorancia, porque no tienen idea de lo que costó la institucionalización definitiva.

Y buenos, estamos en un año impar y en consecuencia los políticos deben elaborar propuestas y  proponer candidatos para que, nosotros, hagamos uso del inconmensurable poder de elegir, siendo conscientes que la responsabilidad es grande y en los últimos años el resultado fue malo, ni siquiera pudimos empatar.

Como las elecciones serán de “medio término”, habrá que elegir legisladores nacionales, diputados provinciales, concejales y consejeros escolares en el distrito.

Con solo ver las tapas de los diarios,  los canales de TV o escuchar algunas emisoras de radio, uno se da cuenta que  por sobre los plazos previstos, las campañas empezaron y están atravesando el período más crítico, el de las internas. Están queriendo armar las listas y como hay muchos más aspirantes que cargos a cubrir, las disputas son grandes y en ellas todo vale.

En La Madrid hay una tensa calma y aunque no se observe en la superficie, subterráneamente, hay movimientos. A las listas de concejales y consejeros hay que sumar los candidatos de orden seccional, en donde, seguramente, habrá gente del pueblo que pretenderán estar en las listas, aunque no sea en los primeros puestos, pero si aparecer para ir ganando espacios futuros.

Acá, habrá que elegir seis concejales y dos consejeros. Pocos puestos si se considera que algunos de los que finalizan sus mandatos pretenderán ser reelectos y los que “vienen remando” esperan que este sea su momento. 

Para definir la situación actual, parafraseando “al mudo”, podría decirse que “todo está en calma,/ el músculo duerme/ la ambición descansa”  y sería una gran mentira porque hay movimientos por todos lados. En algunos más evidentes porque hay que rearmar el circo y han reaparecido figuras que no se las veía desde hace tiempo y otros nuevos que dicen tener “la manija”.

Ahora, en el otro lado, también hay inquietud y no solo deben nominar a quien encabezará la boleta,  también hay que elegir a los que acompañan. Y por último,  queda saber si quienes habían tomado “otro rumbo”, al final van a estar en la línea de largada cuando abran la gateras.

Se está poniendo lindo, solo hay que tener un poquito de paciencia, si es que no se tiene interés en aparecer en alguna boleta.