El Nobel y los periodistas

Hoy x Hoy 11 de octubre de 2021

El próximo 10 de diciembre la filipina María Ressa y el ruso Dmitry Muratov, se encontraran para recibir y compartir el Premio Nobel de la Paz que acaban de otorgarles, en reconocimiento a la tarea que cada uno cumple en su condición de periodistas.

La fecha mencionada corresponde al día en el que falleció, en 1896, el  químico e inventor sueco Alfred Bernhard Nobel, creador de la dinamita e impulsor de la decisión que a su muerte se creara una fundación, que anualmente premiara a quienes se destacaran en el desarrollo de la Física, Química, Paz, Fisiología o Medicina y Literatura.

No es la primera vez que periodistas de profesión sean galardonados con tan alta distinción, ya que en 1935 entregaron idéntico premio al alemán Carl von Ossietzky.

Claro, el momento que le tocó vivir a von Ossietzky era totalmente distinto al actual. Fue soldado del ejército de su país  y acusado de revelar secretos militares en los artículos  que publicaba fue condenado a dieciocho años de cárcel en 1931 y liberado gracias a una amnistía concedida en 1932. Nuevamente encarcelado por su oposición al régimen nacionalsocialista, fue internado en un hospital cuatro años después, por haber contraído tuberculosis, enfermedad que lo llevo a la muerte, en 1938. Su nombre fue impulsado para el Premio Nobel, entre otros por Albert Einstein y Thomas Mann.

Ahora,  86 años más tarde, los dos periodistas  recibirán el Nobel en honor a su actividad en defensa de la libertad de expresión, ambos son reconocidos universalmente por las denuncias de corrupción, en el caso del ruso y  los abusos de poder  y corrupción hechos públicos por la periodista en Filipinas. Ressa y Muratov representan a los periodistas que defienden el ideal en un mundo en que la democracia y la libertad de expresión  enfrentan crecientes condiciones adversas”

El extraordinario desarrollo de las comunicaciones  registrado en las últimas décadas  haría pensar que cada vez es más difícil censurar y sin embargo la posibilidad de usar las redes en forma libre, torna incontrolable todo el sistema y en consecuencia hay un espacio enorme para la falsa información.

Nunca más oportuna la decisión de premiar a gente que afrontando todo tipo de peligros hace de su profesión un apostolado y difunde información libre de contaminaciones.  

Desde su lugar de trabajo muchos pueden trabajar por la paz, Muratov y Ressa lo hacen, han sido reconocidos y eso debe movernos a celebrar esta grata noticia.