Inexorabilidad

Hoy x Hoy 29 de diciembre de 2021 Por Pedro Guillardoy

Antes, cuando yo era chico y no tan chico, si leía o escuchaba alguna palabra de esas que no se usan con frecuencia o que a uno lo supera y lo deja mal parado, la única solución que tenía era recurrir al diccionario. 

En casa hay uno que se los voy a presentar con todos los detalles porque a esta altura se corre el riesgo de dejar a unos cuantos sin tener una idea clara de “lo que es”. Se trata de un Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española. Cuatro tomos. De la Editorial Ramón Sopena S.A. de Barcelona, edición especial para la República Argentina. Concesionaria en exclusiva Editoriales Reunidas SA. Bs As. 1970. Si lo fuera a vender, diría: estado bueno/muy bueno, con un manto de “tierrita” que lo cubre, porque nadie lo usa desde hace varios años. Ahora esta Google y es mucho más fácil.

Escuche a alguien hablar de la inexorabilidad de algunas cosas y lógico, me mande a ver que era. Decía: del latín inexorabilis. Cualidad de lo que es inexorable/ Que no se puede evitar/ Que no se deja vencer con ruegos.

Conmovido como estamos muchos por los contagios, todos los casos positivos activos, inmediatamente pensé que era de aplicación la palabra que había descubierto y que podría darle brillo a mi columna, aunque inmediatamente pensé que no estaba bien. 

Con la experiencia que todos tenemos, debemos reconocer que si bien estaba muy claro que la pandemia podría volver a pegar, nuestra actitud nada tiene que ver con lo inexorable. 

Podía llegar y llegó. Son momentos en los que la gente se moviliza y los reencuentros son la vía de propagación, pero hay medidas que se deben tomar y entre todos. 

La suma de actitudes individuales conforma una actitud colectiva, de ahí que si todos acatamos las medidas del caso, podremos sobrellevar el momento de una manera inteligente y lógicamente el beneficio será para todos.

Desde lo personal, me hubiera gustado que, otra vez el Comité de Emergencia se pusiera al frente de la situación y nos marcara el camino, habida cuenta que en otros momentos iguales o peores que este, actuaron de la mejor manera. Pero si eso no sucede, ya adquirimos experiencia y sabemos lo que debe hacerse. 

Promover reuniones multitudinarias, prescindiendo de quien las organice, no es conveniente. Convocar encuentros, por más que sean para reconocer méritos, son  hechos que bien pueden dejarse para otro momento, salvo que las necesidades políticas  lo requieran y deba encumbrarse la figura de algún funcionario y entonces, como ha sucedido en otras ocasiones, se predica por un lado y se desvirtúa lo predicado por otro, pero esa sería otra historia.

Lo concreto y real es que la pandemia ha vuelto, los casos se multiplican y debemos asumir responsabilidades, para bien de uno y de todos, escuchando a quienes deben aconsejarnos, recordando que en otros momentos estuvieron atinados y a la altura de las circunstancias. 

Lo del virus no es inexorable, con actitud y memoria podemos prevenir males mayores.