El parte desaparecido

Hoy x Hoy 11 de febrero de 2022 Por Pedro Guillardoy

En estos tiempos en los que hasta los más chiquitos han reducido su mundo a un rectangulito, cuanto más fino mejor, y desde ahí manejan su vida y se meten en la de los otros, es común que te pidan tu “geolocalización”. Por eso y sin afán de “publicar” cuestiones personales y mucho menos familiares, quiero contarles que hace exactamente dos años estaba volviendo de unos pocos días en la costa.

Habíamos ido a Reta, sin saber que precisamente, en ese fin de semana, cientos o mejor dicho miles de “locos” estaban participando de las “24 horas de la corvina”, justo cuando uno de los 0Km. en juego se venía para La Madrid.

Era el fin de semana del clásico de nueve contra once, la banana y el gol del Chelo y yo no lo había podido ver porque estábamos en una cabaña, en medio de los médanos adonde, milagrosamente, solo llegaba la electricidad. 

El regreso, como siempre, era a la vida de todos los días y a los cuidados que la edad y los médicos te imponen. Unos días después, una visita a un médico de Suarez y a la vuelta, en la rotonda, un operativo de control y la noticia que para entrar a La Madrid había que registrarse. Se anunciaba la llegada de la pandemia y estaban tomando las medidas del caso, aunque nadie entendiera lo que estaba por pasar. 

A partir de ahí la historia conocida. El enclaustramiento, los aplausos a las nueve, la aparición de los barbijos y las medidas que cada uno calificó de acuerdo a su leal saber y entender. Fue en ese entonces que un día se presentó a la gente de La Madrid, un parte diario en el que se consignaban datos generales y especialmente una referencia diaria del Covid en el pueblo. 

Era una forma de estar con todos los que estaban. Decir lo que pasaba y que cada uno tomara conciencia de la grave situación que se había instalado y tan caro nos salía. Cada cifra era un contagiado o un aislado y luego una lamentable perdida.

Un amigo de la casa: D. Google, dice que: La estadística es una disciplina científica que se ocupa de la obtención, orden y análisis de un conjunto de datos con el fin de obtener explicaciones y predicciones sobre fenómenos observados. ... Conviene saber que la estadística NO es una rama de las matemáticas.

Esa columna diaria a la que hacía referencia antes, de acuerdo a la definición precedente, podría ser una estadística, pero desde lo personal creo que era algo mucho más importante. Ahí figuraban los que “habían caído”, los que se cuidaron, los que se sintieron sospechados y finalmente lograron un “prueba superada” y quienes lamentablemente nos dejaron marcando espacios vacios imposibles de cubrir.

Leyendo entre líneas se podía advertir, también, el trabajo incansable de médicos y fundamentalmente personal de enfermería, a los que debemos una gratitud inconmensurable, y el reconocimiento que hasta ahora aparece desde la gente, pero no de quienes deberían destacarlo y ponerlo de ejemplo para todos.

Decisiones que bajan desde los niveles más altos han hecho que por estos días, la columna que todas las noches aparecía en algunos medios y era motivo de visita de incontables vecinos, con la inexplicable adhesión “me gusta” mediante, ha desaparecido. No se disponen de los datos requeridos ya que todas las novedades al respecto de la pandemia se deben reportar, directamente, a las autoridades superiores.

La medida, de indudable intencionalidad política, responde al momento de evolución de la situación y nos coloca –a mí al menos- en la duda de saber si es que estamos llegando a la costa o nos largan la mano en la mitad del rio.

Pero consideraciones personales  al margen, ya no podremos saber que está pasando en nuestro pueblo y entonces solo restaría dejar el testimonio de nuestro reconocimiento a quienes se tomaron la importante tarea de contarnos el día a día del virus, teniéndonos informados y obligándonos ahora a reconocer que desde lo informativo: “estábamos bien, cuando estábamos mal”.