Mimos y cortesías

Hoy x Hoy 09 de junio de 2022 Por Pedro Guillardoy

Me sucede, cada 7 de junio, que amigos y conocidos  me hacen llegar afectuosos saludos por algo que no sé si es merecido, porque en esa fecha se celebra el Día del Periodista y entonces vuelvo a plantearme por un lado, que la gente en general es muy generosa con quienes tratamos de informarlos y por otro si soy merecedor de tal distinción.

En realidad, el Día del Periodista en la Argentina se estableció, en 1938, durante el Encuentro de Periodistas celebrado en Córdoba. Pero en la intención de estos hombres de prensa estaba homenajear a quienes, el 7 de junio de 1810, con un ejemplar sentido republicano publicaban el primer ejemplar de la Gaceta de Buenos Aires.

En la reunión del primer día del mes de junio, de ese 1810, la Junta había resuelto que  “salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos Aires”. Y la orden había sido cumplida, involucrando en la iniciativa no solo a Moreno sino, también, a Castelli y Belgrano.

A partir de ahí, digo desde la reunión de Córdoba y hasta ahora, el homenaje se ha hecho extensivo a todos, como si todos alcanzaran la estatura política e intelectual de quienes gestaron La Gaceta.

Es cierto, que como en todas las actividades, hay buenos y malos. Gente que honra su profesión y otros que la mercantilizan. Eso es cuestión de cada uno, pero cuando la gente saluda y formula deseos de bienaventuranzas, creo que cada uno debe preguntarse si ha hecho meritos suficientes y eso es lo que trato de explicar en esta columna, ya que me sería imposible fundamentárselo a cada uno de los que el martes nos hicieron llegar sus saludos, ya sea a los sinceros o a los que saludan porque está en la efemérides del día.

Si a esta altura de las circunstancias tratamos de estar todos los días dando espacio a cosas que suceden y creemos que deben difundirse, lo hacemos en la seguridad que no siempre se dice lo que pasa y muchas veces una noticia impactante tapa lo que realmente es importante. Si logramos nuestro objetivo o nos quedamos a la mitad del camino, es algo que los destinatarios de nuestro mensaje deben evaluar, pero no deben quedar dudas  que la intención de hoy, es la misma del primer día. 

Nunca hemos comercializado el mensaje y no es este nuestro medio de vida, es más vale una vocación y una obligación de prestar un servicio, si el objetivo esta logrado agradecemos el reconocimiento, si así no fuera, quedan los saludos como un acto de cortesía de parte de los que nos hicieron llegar el reconocimiento.

A la aparición de La Gaceta, el 7 de junio de 1810, hay que sumarle que el 13 de septiembre de 1810, creaban la Biblioteca Nacional y que en un ejemplar del periódico, que apareció hasta 1821, puede leerse "El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal…”.

Ser merecedor de los buenos deseos formulados es una cuestión de conciencia y cada uno de los receptores deberá analizar y saber si cumple con los deberes que impone una profesión que es a su vez un acto de fe. 

En nombre de quiénes somos y hacemos AHORA LM, el agradecimiento por los saludos y el pedido a que nos ayuden a determinar si el camino elegido es el correcto.

Antes del final, una aclaración y la extensión del homenaje: “A nivel internacional, el Día del Periodista se conmemora el 8 de septiembre en homenaje a Julius Fucik, comunicador de origen checo que fuera ejecutado ese día, en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial”, este lo merece porque pago muy caro la intención de servir.