Juan Bautista Olmedo

Locales 23 de septiembre de 2022
"La experiencia fue enriquecedora en todos los aspectos"

Juan Bautista Olmedo es un artista nativo de General La Madrid y radicado desde hace varios años en Azul, que hace algún tiempo viajó a España para concretar su proyecto Ichtus. 

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Ahora, de regreso en Azul, fue entrevistado por Laura Méndez, del diario El Tiempo, y esta es la nota:

“Hace dos semanas que el artista regresó del viejo continente donde había ido para concretar su proyecto "Ichtus" que era realizar esculturas con materiales que arroje el mar. Aunque la escasez de los mismos imposibilitó ciertas expectativas no se quedó quieto e improvisó con pinturas. Reflexionó en diálogo con este diario que "la misma problemática que tenemos acá, existe en Mallorca: no se consume arte".

A mediados de mayo el talentoso artista azuleño Juan Bautista Olmedo -convocado por su amiga Sol que fue alumna del taller La Noria- se fue al viejo continente, más precisamente a Mallorca para llevar a cabo el proyecto "Ichtus" que era realizar esculturas con materiales que arroje el mar y así, participar de un importante festival. Para ello obtuvo la ayuda de empresas locales. De esta manera durante tres meses Olmedo estuvo trabajando sin parar. Según él "los últimos diez días pude relajarme".

Ocurre que el escultor iba con grandes expectativas de concretar obras como las que elabora en esta ciudad, en cuanto a las extensas dimensiones pero en Europa no fue tan fácil conseguir los materiales que le hacían falta. Pero muy lejos de quedarse quieto se enfocó con su arte porque como dice el dicho "ya que estamos en el baile, bailemos".

Fue así que la pintura fue la disciplina que escogió para que su obra sea visibilizada y Azul esté representado dejando, sin lugar a dudas, una gran satisfacción a quienes lo apoyaron para que pueda ir al viejo continente.

A quince días de su regreso a la ciudad, Olmedo pasó por EL TIEMPO para contar cómo fue esta experiencia de vida.

Falta de materiales y poco espacio

En principio expresó que "me fue bien en líneas generales pero primero se me complicó conseguir material, si bien sabía que iba a ser un desafío trabajar con materiales reciclables cuando lo hago con hierro, no hay tanto plástico donde fui y lo que sacan del puerto es fibra".

Además sostuvo que "cuando vi que tampoco tenía el lugar indicado para trabajar porque no tenía autorización para estar en el puerto Andriano me enfoqué en la pintura. Yo había llevado un dinero, invertí en pintura y me puse a pintar en un local que me prestó mi amiga Sol en Costa La Calma y a los quince días comenzó un importante festival donde se expusieron container".

Fue así que exhibió pinturas tres fines de semana consecutivos.

Aclaró que "es decir no había chatarra para elaborar y exponer al nivel que yo quería, con las dimensiones que yo tenía en la cabeza, era imposible, pero durante quince días hice pintura y después me puse a trabajar en escultura para exponer con Maite Granados, una artista de Mallorca".

Agregó que "mi amiga Sol tiene amigos mecánicos y me prestaron un lugar en Polígonos. Era precario, pero logré armar peces con plástico y el de hierro con los restos de barriles de vino. Tuve que reinventarme con el plástico que se pudo rescatar del puerto. Hice más pinturas que esculturas".

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Del mismo modo señaló que "cuando hice el pez en Polígono temía que no le gustara a la gente, cuando lo llevé al puerto en Costa La Calma se acercaron a ver lo que hacía. El puerto es privado, si bien no me hicieron entrevistas se subía material a las redes".

"Vivía en la incertidumbre todo el tiempo"

En segundo término continuó: "la misma problemática que tenemos acá, existe en Mallorca: no se consume arte. Quizás en Madrid, Barcelona sea otra cosa pero el mallorquí no. Consultan pero nada más y andan en buenos vehículos pero nada. En Palma de Mallorca hay alemanes"

"Tres meses se me pasaron volando. Hay que estar un año, como mínimo, como para hacer una linda exposición", opinó.

A lo que añadió que "es difícil ir sin obra, trabajaba todo el tiempo, preocupado por la falta de materiales, por los traslados. Igual vendí dos cuadros lo cual es muchísimo. El primero se lo ofreció un conocido a una mujer alemana que trabaja para celebridades europeas. Como no le dejé mi número la alemana se comunicó con Sol y me reservó otra pintura".

Pero más allá de lo que vendió Juan, habló sobre su experiencia en Mallorca en general.

En este marco aclaró que "vivía en la incertidumbre todo el tiempo porque no sabía cómo me iba a ir, quería probar suerte pero haciendo un balance no quise radicarme allá. La realidad es muy dura, y sobre todos para los artistas".

Sobre si conoció otros lugares, dijo que sí, poco. "Trabajaba desde las 8 hasta las 15 porque desde muy temprano hacía calor. Iba alternando los tiempos, en el taller también. Estuve mal de la cintura así que con un seguro que había llevado pago me pudieron atender en una clínica y al no ser ninguna complicación, pude seguir trabajando. Supongo que los nervios me jugaron en contra", opinó.

El artista siguió reflexionando "hubiese sido muy distinto si las condiciones estarían dadas para lo que yo hago".

Otra de las cuestiones que le llamó la atención a Juan es que "nosotros tenemos, por ser Azul, Ciudad Cervantina, al Quijote muy presente, en Mallorca no. No le dan importancia".

"Los argentinos no tenemos buena fama"

Para terminar Olmedo hizo un balance en general.

"Para mi la experiencia fue enriquecedora en todos los aspectos. Nunca había ido a otro país, de todas formas no es todo lo que te venden.... La gente se mostró reacia al principio hasta que me conocieron, los argentinos no tenemos buena fama. Hay racismo, prejuicio", apuntó.

Recordó una anécdota: "Sol me presentaba gente y en un momento llegó una familia y cuando ella dijo que yo artista y argentino, un hombre me dijo ¿"hostias no quedó nadie allá?" porque hay muchos argentinos. A lo que respondí que: usted recuerde que con la hambruna ¿los europeos donde fueron?, y se disculpó".

"De todas formas disfruté el paisaje, pero extrañé a mis hijos, mi lugar: el galpón", culminó su relato.

Diario El Tiempo - Por: Laura Méndez