¡Hay cada uno!

Hoy x Hoy 09 de diciembre de 2020 Por Pedro Guillardoy

Oriente es un pequeño pueblo  de campaña perteneciente al Partido de Coronel Dorrego, cuya economía alterna entre la actividad agrícola y la turística. La primera está basada en la fertilidad de sus campos, en una zona triguera por excelencia y la segunda por su proximidad con la zona atlántica, propicia para el descanso veraniego y la pesca deportiva.
Sus características son similares a las distintas poblaciones del sureste bonaerense, con una población estable de unos 1800 habitantes.
La temporada de verano de este año estaba llegando a su fin cuando la pandemia obligo a quienes  tienen su residencia estable, igual que a nosotros a “quedarse en casa”. Fueron largos meses de aislamiento y pese a que los chacareros siguieron trabajando, con la “liberación” del primer día de diciembre y sumado a un feriado largo, muchos volvieron  a disfrutar del sol y la arena.
Pero, como “andando se encuentra de todo” no faltaron los imprudentes, por calificarlos de alguna manera. 
Con unos trigales próximos a ser cosechados, la gente de Oriente y los pueblos vecinos, tuvieron un fin de semana agitado.  Algunos, a los que se está buscando identificar,  decidieron hacer un asadito  y como el fuego se descontroló, dejaron todo y se fueron.  Cuando digo todo, incluyo la carne y los chorizos que quedaron a “medio cocinar”. 
Una primera estimación determinó una superficie cercana a las ciento cincuenta hectáreas, arrasadas por el fuego, que luego se hicieron unas doscientos treinta, listas para ser “levantadas” en estos días.
Cuando estas cosas suceden a mi me pasa y creo que a todos, primero siento impotencia y colocándome en el lugar de quien resulta afectado, muto esa primera sensación en  algo difícil de definir. No puede ser que quien sale “a pasarla bien” o a realizar alguna tarea o a lo que sea, no tome las más elementales medidas de seguridad, que en estos casos son de respeto a quien intentó producir y ahora sufrió una pérdida millonaria. 
La información difundida por diversos medios de la región mencionan que los propietarios de los campos que resultaron afectados, tendrían la cobertura de una póliza de seguro. Pueda ser que así sea, pero al margen de eso, hay  que reconocer que en el fondo es un acto de irresponsabilidad o de algo aún peor. Es un “no me calienta” nada y lo que le pase al otro es cuestión de él.
Si Lanata estuviera en el aire, los responsables de esto, seguro ocuparían la columna vertical del cubo, “a la izquierda de su pantalla”, y serían los distinguidos de la semana.
“Hay de todo en la viña del Señor” , me parece que es Isaías 5,1-7
 Hasta mañana.