Un proceso largo y discutido

Hoy x Hoy 17 de diciembre de 2020 Por Pedro Guillardoy

Desde el ’83 para acá, varias semanas de noviembre y diciembre, en los municipios la gente, o mejor dicho alguna gente, está pendiente  de lo que incluyan en el  “presupuesto” para el año siguiente. Y son muchos días porque el proceso que termina con la aprobación del documento que regirá los aspectos económicos de la gestión, es largo y con varias etapas.

Primero, el proyecto tiene que llegar al Concejo Deliberante, antes del 31 de octubre. Si el Departamento Ejecutivo “no llega” puede solicitar una prórroga y en el caso que se conceda, el proceso se atrasa o queda menos tiempo para  los que tengan que analizarlo.

El paso siguiente es “ver” el proyecto de ordenanza fiscal e impositiva. Es decir a que le van a cobrar algún tributo (antes se percibía la retribución de algún servicio, pero ahora cambiaron el concepto).  Establecidos los rubros que se cobrarán, hay que determinar cuánto se va a cobrar  por cada “rubro”.

Cuando ello se haya determinado, hay que redactar el cálculo de recursos, en el que también se incluyen los aportes por coparticipación en impuestos nacionales y provinciales y otros conceptos.

Reunidos los datos sobre los múltiples recursos que se estima disponer, se logra una cifra final, que es lo que mencionaba en el párrafo anterior: el Cálculo de Recursos.

Finalmente y con la cifra que se estima disponer viene resolver en que se la  va a invertir. En el tratamiento final del proyecto y para la sanción definitiva de la Ordenanza, es necesaria la participación, junto a los miembros del Concejo Deliberante, los integrantes de la nómina de Mayores Contribuyentes.

No es tan difícil, y si se lo analiza bien,  es fácil, sin embargo  genera interminables discusiones. Eso sucede porque a lo largo de todo el proceso se juegan criterios y argumentos políticos.

En municipios como el nuestro hay aspectos que no se discuten. El Hospital, en su condición de único efector de salud, debe estar provisto de los fondos necesarios para su funcionamiento. Otro tema son los caminos rurales. Hay que mantenerlos porque es vía de salida de la principal  producción del lugar. Y por último, en estos tiempos de crisis se debe asignar partidas “suculentas” para el asistencialismo y tiene que ser importante porque cada vez hay más gente que pide, para sumar a los planes, y aportes varios.

El asistencialismo es un poco como la cinta de Moebius, “un objeto geométrico que roza la magia, una cinta cuyos extremos se han unido girándolos y que simboliza la naturaleza cíclica de muchos procesos, la eternidad, el infinito”.  Se comienza “ayudando” y no se termina más.  Hay casos que alguien bien ubicado en la repartija, mensualmente recibe cifras por encima del sueldo de un trabajador.

Pero volviendo al tema del Presupuesto, la clave está en la forma de “diversificar” los gastos y las “trampitas” que se pueden o mejor dicho se hacen.

Muchas veces resulta divertido escuchar los argumentos de oficialistas y opositores, porque  los que hoy “tienen la manija” son los que antes criticaban y viceversa. Es decir que todos saben en donde están las trampas pero no pueden gritar muy fuerte porque la gente se da cuenta.

Esto daría para otra columna.

Hasta mañana.