Tres columnas

Hoy x Hoy 29 de diciembre de 2020 Por Pedro Guillardoy

Nadie lo había previsto y cuando nos decían que por la distancia, por el clima,  que tenían todo controlado y otras cosas emparentadas con el “eterno relato”, un señor arribó a Ezeiza, nadie le preguntó nada y el “bichito” hizo su “entrada triunfal”.  Siguieron mintiendo y cuando no quedaban argumentos, sobrevino la catástrofe.

Habíamos llegado a la segunda quincena de marzo y cuando volvía de una consulta médica, en la rotonda,  me pararon, me pidieron documentos y me tocó inaugurar la primera planilla de control sanitario y de ingreso a La Madrid. Lo que siguió es historia conocida y el excesivo cuidado fue lo que nos “salvó”. Fuimos la excepción y lo seguimos siendo en una zona que, realmente, la pasó mal.

En lo personal me permitió conocer un poco más a gente joven que ejercen, con vocación y mucha dignidad su profesión, y descubrir a otros y otras (¿debí escribirlo con x? ¡Noooo!) Esa gente me enseñó que con buenos modales y firmeza en el trato, también se pueden lograr los resultados positivos que hoy vemos. Fuimos cuidados, aunque muchos opinen lo contrario, con la forma que las circunstancias lo imponían  y ese plus, que nos dieron sin que nadie lo reclamara. A la gente de salud se sumaron los de seguridad, que durante muchos meses controlaron entradas - salidas y fueron otra barrera de prevención.

En nuestras antiguas clases de contabilidad, aprendimos que hay tres columnas: debe, haber y saldo. En los párrafos anteriores pretendí, en forma sintética, reflejar las importantes cifras del “haber”.

Otra de las áreas que “suma” es una parte de obras públicas, no recuerdo el tiempo que hacía que no escuchaba decir que, en líneas generales, los caminos están bien. Pónganle que no llueve, pero si los gauchos no se quejan y logran digerir un aumento del 50% de la tasa vial, algo habrá.

Claro,  en la planta urbana hay temas “deficitarios” pero algo es algo y recuerdo una nota que hice con un “crítico duro”,  reconocía que “un pavimento de diez centímetros de espesor, antes era de siete y ahora es de diez”.

Perdí la cuenta de las cooperativas de trabajo que se formaron, los fondos que se invirtieron y los resultados logrados. Las de la huerta y de los pre moldeados, han subsistidos aunque, seguro, no son sustentables, pero ahora hay una en La Colina, que funciona bien. El mérito debe ser de la gente de Desarrollo y su proyecto Raíces, nunca reconocido en su justa medida, que acerco gente valiosa.

Y en esta parte del balance no puede quedar al margen el Proyecto Cannabis. ¿Cuánto hace  que Marcelo fue a estudiar el tema a Canadá?. A partir de ahí se siguió trabajando, algunas veces a la vista de todos y otras en forma silenciosa. En el momento que estoy intentando este balance, falta un rato para que el Concejo Deliberante apruebe otro convenio sobre el tema y mientras ahora provincias y municipios quieren “cultivar”, acá se establecen acuerdos con organismos nacionales y se vinculan con Universidades, científicos y organismos de reconocimiento internacional. Está el lugar  y todo hace pensar que el proyecto será realidad.

El área de legales, en el más absoluto  silencio negoció el pago de unos “dinerillos” que habían quedado pendientes, la vez que los organizadores de festivales, anduvieron por el pueblo y se “hicieron un fiestón”. Ellos vendieron los números y el premio de la rifa lo estamos pagando nosotros. Esto también suma.

Otros temas, por razones de espacio, me quedan sin mencionar. En las distintas áreas hay  gente que cumple con sus obligaciones y merecerían ser nombrados, queda pendiente para otro momento. Pero hay otros que por diversos motivos, en el momento del balance, restan. De ellos, voy a tratar de ocuparme mañana.

Hasta mañana.