La opinión del opinante

Hoy x Hoy 30 de diciembre de 2020 Por Pedro Guillardoy

Alguna vez, hace mucho tiempo y desde  otro medio, se me dio por emitir opinión sobre determinado funcionario, no sobre su persona sino sobre su gestión al frente de cierto organismo. El aludido se molestó y entre analizar su proceder y descalificar mis conceptos  ¿saben cual eligió? Las mas fácil, me definió despectivamente como “opinólogo”.

Como siempre a los medios, por eso que llaman “rating”  le viene bien alguna polémica,  respondí que por una cuestión etimológica, opinólogo es quien  estudia las opiniones  de los demás y en todo caso yo sería “un ser opinante”. El me quitó el saludo y yo vendí algunos diarios más.

Esta cuestión viene al caso porque  había prometido ocuparme de algunos aspectos de la gestión municipal, a lo largo de un año que no es, ni parecido, al que esperábamos para el quinto  de Martín y las cosas son como son, no como uno las quiere.

En consecuencia, soy un opinante y no un “juez”, porque no emitiré sentencia ni aplicaré correctivos, simplemente expresaré lo que me parece, honestamente,  pero aceptando que puedo estar diametralmente opuesto a la razón y a los motivos de las decisiones políticas que se deban adoptar. Quiero opinar no descalificar.

Alguna vez me toco estar cerca de un intendente y después de otro y otro. Fueron varios y por suerte, para mí y para todos mis vecinos, buena gente. No digo, todo pero si la gran mayoría y eso me permitió ver de cerca cuanta responsabilidad hay cuando la decisión no es individual y alcanza a todos.

Por eso, siempre quise que el Martin “político” agarrara para el lado del “estadista” y se fuera haciendo a imagen y semejanza del “prototipo”  que definía Churchill: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” 

Gobernar es una tarea de equipo, para cada función hay que buscar un “especialista”, tratando que el elegido sea el mejor. Pero no siempre  hay  “uno bueno” para cada puesto y entonces se “echa mano”  a lo que hay.  En eso creo que coincidimos, que hubo algunos que les faltó o no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Me parece que hubo falencias en algunos aspectos de la seguridad ciudadana. No se trató a los medios en forma igualitaria. No nos llegaban los partes de prensa y marginar a algún medio, habla mal del espíritu republicano que no dudo alienta a muchos de esta gestión.

Hablando de la política comunicacional, alguna vez se “quedó corta”. Fuimos a pedir que alguien , nos explicara los lineamientos del proyecto de presupuesto, antes y después de su elevación.  Nos prometieron que si y después nos dijeron que no. Si a la gente, “medios mediante” no se le puede contar lo que se proyecta, estamos en el horno. Otra, hace más de una semana, el Intendente viajó a La Plata y nadie informó de sus gestiones. Buscando en los partes de prensa del gobierno provincial, encuentro que determinado Ministro había estado con los Intendentes de Adolfo González  Chaves  y de General La Madrid. Esa información dio lugar a que “despacito” fueran saliendo noticias de otras gestiones. “No me vayan a salir que fueron otros viajes porque los condena las fotos: saco  y camisa blanca en todas. Informar es también gobernar o si quieren al revés. 

Yo estuve cuando el Intendente viajo a Azul para establecer el convenio para crear, en el Ateneo, el primer Complejo Cultural, con las dos “Elvira” a cargo de todo.  Escribí algunas cartas pidiendo la cesión del Banco Nación, para el “segundo” Complejo y estuve muy cerca de sus gestores. Con total honestidad puedo asegurar  que  entre el de antes y el de ahora hay “años luz”. No había dirección, pero a los adolescentes y a los jóvenes se los contenía y no costaba mucho, digo no se destinaban cifras importantes. Simplemente se exponían ideas y se las ejecutaba.

No tengo memoria que ningún profesional del municipio, en sus tiempos libres no haya hecho otra cosa que ejercer su profesión,  y a sus estudios se les llamaba “estudio” y no boliche.

Los novecientos un cargo del presupuesto, acordemos que son una “mentirita”, hay muchos  más que no figuran. No se puede seguir con el verso de la falta de trabajo. Redistribuyendo partidas y dando mas fondos para generar empleos, a lo mejor es buena idea y quien te dice que en unos años, con la mitad de personal se gestione mejor  y se paguen sueldos más altos.

Quedan pendientes el control “efectivo” del tránsito, la playa de camiones, el tercer y definitivo plan de zonificación y ordenamiento urbano, y muchas otras cosas que se podrían analizar. 

Y por último un pedido personal, No se Olviden de la Calesita. Es tan fácil solucionarlo que si me autorizan yo me haría responsable. ¿Saben por qué?  Porque yo se la compré a  Rocha, su anterior dueño y miren si hoy me lo encuentro. ¿Qué le digo? ¡Que en La Madrid ya no hay más chicos!.

Hasta mañana.