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Locales 03 de enero de 2021

En la tarde del sábado (2/1), a las 17.50 horas, para ilustrar una nota sobre la gente que concurre al  Balneario Municipal,  fuimos a dicho lugar  provistos de nuestra “modesta” camarita. 

El acceso al Balneario que fue remodelado, cuenta con la senda habitual, pero a la altura de las cabañas  ha quedado un espacio por el que se puede acceder. Quien hace uso de dicho “atajo” evita pasar por el lugar en el que se cobra la entrada. 

El automóvil que nos precedía, puso la luz de giro y “se mando” sin pagar lo que establece la Ordenanza Impositiva recientemente aprobada. 

Nosotros seguimos y al llegar a la “boletería” detuvimos la marcha y explicamos que  no íbamos a utilizar las instalaciones, que simplemente queríamos obtener algunas imágenes y en pocos minutos nos retirábamos. 

Nos sometieron a un breve interrogatorio y con unas señas dignas de Marcel Marceau, nos  indicaron que “había que ponerse”. Lamentablemente, las imágenes que pudimos obtener  corresponden a la agente municipal y al funcionario policial presente, porque nos volvimos.

No es el valor de la entrada lo que está en nuestra consideración.  Es el respeto que los medios de prensa merecen y que no se  deben dejar pasar por alto y está mucho más allá que lo que se deba abonar. El Policía y la Agente municipal que estaban cumpliendo con su deber en ese momento, debieron ponerle algo de sentido común, pero como ese es el menos común de los sentidos, la responsabilidad de este pequeño incidente, debe caer sobre los jefes de ese personal. 

Aclaremos que el inconveniente ya paso, no deja ninguna consecuencia, pero cuánta razón tiene la Jefa, cuando dice que “hay funcionarios que no funcionan