Locas inquietudes.

Hoy x Hoy 20 de enero de 2021 Por Pedro Guillardoy

Desde muy chico aprendí y lo puse en práctica junto a mis hermanos, que cuando uno quiere algo es necesario gritar y reiterar el pedido hasta lograrlo. Con los años pude comprobar con mis hijos y ahora con mis nietos, que este mecanismo es propio de la niñez. “Discepolín” en 1935, como parte del “Cambalache”,  institucionalizaba el concepto con aquello de “el que no llora, no mama”. Pero, claro, no siempre es así, porque a veces se piden cosas y es sabido que algunas pueden ser importantes, pero “otras son cosas, nomás”, parafraseando a  Zitarrosa.

Esto viene a cuenta porque, cual niño caprichoso, me voy a permitir reiterar un pedido formulado públicamente, al que nadie “le dio pelota”. Está vinculado a los resultados que arrojó la moratoria implementada por el Municipio y destinada a los deudores de tasas municipales.

Visto desde otro lugar, cuando se necesita plata y no hay de donde sacarla, se apela a los poco memoriosos que no pagan sus tributos en término y sí,  lo hacen cuando se les brinda todo tipo de ventajas y se les perdonan  los recargos que las mismas autoridades habían prometido aplicar.

En primer lugar trato de ubicarme en el sitio que ocupan los que pagan en término y sinceramente veo que desde la autoestima, esa gente se tiene que sentir muy mal y no por errores en los que hubieran incurrido sino por la inequidad que muestran quienes gobiernan y buscan solucionar problemas económicos haciendo “la más fácil”.

El interés de mi parte está en llegar a saber cuántas adhesiones hubo y poder analizar si la solución buscada se logró. Si no fue así, pedir que entre todos hagamos sentir nuestra opinión ante nuevos proyectos de moratoria o mejor aún, que intentemos  lograr que nunca se vuelvan a repetir.

Pero esto no es todo, la última parte del proyecto es que desde los gobiernos, con nuestro acompañamiento, se hagan campañas intensas y prolongadas para que todos entiendan que vivir en sociedad impone ciertas reglas inviolables y una de ellas es aportar los fondos necesarios para el funcionamiento del estado. Esto último, si quieren lo pueden llamar impuestos, tasas o cualquier otro sinónimo.

Antiguamente, las cartas concluían con una “Post Data”, que ya han caído en desuso, pero en honor a mi edad y mis viejas costumbres, pido me permitan “mi” PD. Se entiende que la campaña que sugiero tiene que conllevar algún apartado que le pida a quienes gobiernan, mesura en  los gastos, en sus decisiones y resistencia a la tentación de crear nuevos puestos en la administración pública, ni en épocas previas a elecciones, ni después de las mismas si resultaron ganadores.

Espero me informen que paso con la última moratoria, si persisten en la actitud de “no dar bola”, mala suerte,  habrá muerto otra “de mis locas inquietudes y mi afán de”… querer modificar estructuras  que son las causales de muchos de los problemas que a diario nos conmueven.

Hasta mañana.