


Continuando con la posición de cada uno de los bloques que componen el HCD y su posición frente a la documentación presentada durante la rendición de cuentas del ejercicio 2025, por parte del Departamento Ejecutivo, esto es lo que expresaron los concejales de La Libertad avanza en la sesión del pasado jueves 28 de mayo.

La Concejal Sabadini dijo: “Desde nuestro bloque, este es nuestro primer análisis de la Rendición de Cuentas y una de las cuestiones que hemos observado es que este municipio gastó más de lo que ingresó, cerrando el ejercicio con un déficit financiero superior a los 634 millones de pesos.
Y aunque se intente mostrar un resultado positivo, ese equilibrio que aparece como favorable se logra utilizando saldos de ejercicios anteriores. Es decir, el año 2025, por sí solo, fue deficitario.


También hubo un ahorro corriente negativo por más de 184 millones de pesos. Esto significa que los ingresos corrientes no alcanzaron siquiera para sostener el funcionamiento normal del municipio.
A esto se suma otro dato preocupante: aproximadamente el 70 % del gasto total se destinó a personal. Y quiero ser muy clara, señor presidente: desde nuestro bloque no cuestionamos al trabajador municipal. Lo que sí cuestionamos es que la estructura política y administrativa es cada vez más pesada, consume gran parte de los recursos para sostenerse a sí misma y deja muy poco margen para inversiones, obras y mejoras concretas para los vecinos.
El presupuesto con el que comenzó el año 2025 era de 19.800 millones de pesos y terminó superando los 25.400 millones aproximadamente. Esta diferencia refleja una gran distancia entre lo que se planificó inicialmente y lo que finalmente se ejecutó.
Por todo lo observado, entendemos que se refleja un municipio con déficit, con un gasto corriente elevado y una estructura estatal a la que cada vez le cuesta más sostenerse.
Desde nuestro bloque creemos en un municipio más austero, transparente y ordenado; un Estado que administre con responsabilidad y que entienda que cada peso que maneja surge del esfuerzo de los vecinos. Nada más, señor presidente.

Por su parte el concejal Zuliani tuvo estas expresiones:
“Quiero comenzar destacando que la Rendición de Cuentas fue entregada en tiempo y forma, tal como señaló la concejal María Marta (Godoy). Por eso, agradecemos ese gesto.
Dicho esto, voy a leer algunos apuntes porque son muchos datos para recordar.
Cuando analizamos la Rendición de Cuentas 2025, creo que lo primero que debemos hacer es dejar de mirar los números como si fueran una planilla fría. Los números importan, por supuesto, pero el verdadero problema no son los números en sí mismos, sino cómo se administra, con qué criterio, con qué prioridades y con qué resultados concretos para la comunidad.
El presupuesto aprobado para 2025 fue de 19.839 millones de pesos, mientras que el gasto devengado terminó alcanzando los 24.173 millones. Además, el ejercicio cerró con un pasivo corriente de aproximadamente 1.127 millones de pesos.
Es decir, no solo se gastaron más de 24.000 millones de pesos, sino que además quedaron compromisos de corto plazo por afrontar.
En definitiva, ese es el costo de mantener en funcionamiento toda la estructura municipal durante un año: servicios, combustibles, vehículos, transporte, mantenimiento, salud, hogares, deporte, cultura, acción social, reciclado, caminos, localidades y la administración en general.
Del total devengado, más de 14.645 millones de pesos se destinaron a gastos de personal. Estamos hablando de aproximadamente el 70 % de todo el gasto municipal.
Dentro de ese universo se incluyen las horas extras, que representaron 1.039 millones de pesos. A esto también hay que agregar el personal contratado bajo otras modalidades, como monotributistas, que igualmente forman parte del costo de funcionamiento.
Esto nos obliga a preguntarnos si estamos frente a una estructura razonable y eficiente o si, por el contrario, tenemos un municipio cada vez más grande, más costoso y más difícil de sostener.
No digo esto para desconocer el trabajo de los empleados municipales, al contrario, muchos sostienen los servicios esenciales todos los días y con gran esfuerzo y calidad. Pero una cosa es valorar al trabajador y otra muy distinta es no discutir el tamaño, la organización y la eficiencia del aparato municipal. Si gran parte del presupuesto se lo consume solo el sostener la estructura, cada vez queda menos margen para transformar la ciudad.
Con respecto a la masa salarial, se incrementó aproximadamente un 4% sobre lo presupuestado. El porcentaje puede parecer bajo, pero en pesos representa una diferencia de más de 500 millones, que es un dato que no se puede pasar por alto. En lo que respecta a salud, el gasto fue uno de los que más importantes entre el Hospital Mariano Echegaray, el Hogar Hermanas Laplacette, el Hogar Reliquia y el Hospital Liceo Manía de la Colina, las salas de atención primaria, los Caps. y Plan (….), se devengaron más de 8.733 millones, aproximadamente es el 36% del gasto total municipal. Solo el Hospital Mariano Echegaray representó alrededor de 6.486 millones, solo el hospital. La salud es prioritaria, nadie lo discute, pero justamente porque es prioritaria necesitamos controles claros, indicadores, estadísticas, recupero eficiente de obras sociales y una administración prolija.
Por obras sociales hemos visto que se han recaudado alrededor de 913 millones, frente al gasto total del área eso cubre apenas una parte menor, aproximadamente el 10%. Entonces, las preguntas que uno se hace son simples. ¿Cuánto se factura realmente? ¿Cuánto se cobra? ¿Cuánto queda pendiente? ¿Cuánto se pierde por gestión administrativa o por falta de seguimiento? No alcanza con decir que se gasta en salud, hay que demostrar que cada peso está bien usado.
En lo que respecta a obras y servicios públicos, también vemos un peso enorme. Servicios urbanos devengó aproximadamente 1.933 millones, infraestructura vial 1.932 millones y el plan de obras municipal 1.206 millones. Entre esos tres conceptos se concentraron más de 5.000 millones.

La pregunta que tenemos que hacernos es si ese gasto se ve reflejado en la ciudad, en las calles, en los caminos, en la iluminación, en los espacios públicos, en el mantenimiento y en las obras concretas que mejoran la vida de cada vecino.
Porque una cosa es obra pública y otra cosa es el gasto de funcionamiento. Si la estructura, el mantenimiento, los combustibles, maquinarias, reparaciones, los servicios urbanos se llevan la porción enorme del presupuesto, entonces tenemos que saber cuánto fue para obra nueva y cuánto fue simplemente sostener una estructura que apenas alcanza para mantener lo existente.
El vecino no evalúa una rendición de cuentas por el número de expediente, la evalúa cuando sale a la calle y ve si la ciudad está mejor o no, si tiene infraestructura, orden, seguridad, salud, educación.
En cuanto al SIP, el sector industrial planificado, también aparecen gastos que merecen una explicación puntual, como el proyecto de cannabis y la zapen. Todos sabemos que existe una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria, por eso corresponde saber qué gastos paga el municipio, qué gastos paga la sociedad, qué aportan los socios, si hubo reintegros, cuánto fueron los resultados económicos y por qué el vecino debe absorber costos como la luz, el gas, calefacción, mantenimiento, servicio, personal, vigilancia y la locación del terreno.
Esto no está claro para nuestros vecinos y para nuestro pueblo. Lo más delicado no es que el municipio participe, eso está probado. Lo delicado es que el municipio pague costos operativos de una sociedad sin que se vea claramente el recupero, la contraprestación o el reparto de cargas entre los socios.
En esta rendición de cuenta no se trata de negar la importancia de las áreas municipales, tanto sea de salud, de obras públicas, de acción social, deporte, cultura, educación, producción, seguridad, servicios urbanos, son todas importantes. El punto es otro. ¿Tenemos un municipio al servicio del vecino o tenemos una estructura tan pesada que consume los recursos antes de que lleguen a la gente o al vecino? Esa es la discusión de fondo. ¿Qué queremos para nuestro pueblo? Cuando uno mira la rendición de cuenta, ve que salud y obras públicas y actividades centrales explican más del 76% del gasto total.
Es decir, el grueso del presupuesto se concentra en sostener el funcionamiento del sistema. Entonces la pregunta es inevitable. ¿Puede General La Madrid seguir sosteniendo una municipalidad de este tamaño sin discutir eficiencia, prioridad y resultado? Creo que no alcanza con decirse Gastos. Hay que decir qué se hizo, cuánto costó, quién lo ejecutó, qué resultado tuvo y si era la mejor forma de usar la plata de los vecinos. Porque cada peso que se gasta mal, cada peso... que se administra sin control o cada peso que se va en infraestructura innecesaria es un peso que no vuelve a obras, en servicios, en mejores caminos, en mejor salud o en una ciudad más ordenada.
Por eso, más que una discusión contable esta rendición de cuentas, nos plantea una discusión política y de gestión. ¿Qué municipio queremos sostener? Uno que crece año a año en estructura, gastos y mantenimiento permanente, o uno más ordenado, más medido, más austero y más enfocado en los resultados concretos para los vecinos.
En definitiva, no vinimos a discutir si el Estado municipal debe prestar servicios. Vinimos a discutir si este Estado municipal está administrando bien la plata de los vecinos o si se transformó en una estructura tan pesada que consume los recursos antes de que lleguen a la comunidad. Porque el problema no es solamente cuando se gasta, el problema es si ese gasto está bien administrado y se ve reflejado en nuestra ciudad.
A todo esto nos surgen preguntas que serían las siguientes. ¿Este nivel de gasto estructural si es sostenible en el tiempo? ¿Qué resultados medibles recibió el vecino por los más de 24.173 millones devengados en el año 2025? ¿Cuánto en este gasto volvió efectivamente en mejores servicios, mejores obras y mejor calidad de vida para nuestra comunidad?
El problema no es que el municipio tenga presupuesto, el problema aparece cuando el presupuesto sostiene a una máquina cada vez más grande, generada por decisiones humanas. y el vecino no ve reflejado su esfuerzo, ni en la calle, ni en los servicios, ni en su comunidad.
Siempre digo y sostengo que las crisis las generan los hombres, y como se dice en el campo un refrán, cuando el carro viene pesado, no siempre el problema es el camino, muchas veces el problema es quién lo cargó. Así que, por eso, cuidemos los ejes”.










