Hoy, más que nunca

Hoy x Hoy 21 de abril de 2021 Por Pedro Guillardoy

El 19 de octubre del año pasado, un día después de la aparición de este periódico, el Dr. Randazzo, la Dra. Alvarez y el licenciado Bardín, ofrecieron una conferencia de prensa en la que anunciaban el segundo caso de Covid positivo en nuestra ciudad y en honor a la verdad, el caso no era nuestro, era el de un policía que cumplía funciones de Monte Hermoso, que cuando confirmaron que se había contagiado lo mandaron para La Madrid.

De esa fecha a hoy, pasaron 184 días y en ese lapso, la cantidad de contagiados llegó a 595. Pero el incremento no se dio paulatinamente, tuvo un crecimiento exponencial en el curso de los últimos días. El 20 de marzo el número de positivos era de 391. Cinco días más tarde  había crecido a 394 y al 28 de marzo ascendían a 400 Covid+. Los últimos tres días del mes encendieron una alarma, se detectaron nueve casos. 

Abril se inició relativamente bien. Al día 4 se contabilizaban 417 contagiados, pero el día 5 hubo 6 positivos y a partir de entonces, y salvo en un par de días, los números produjeron preocupación. Al 10 de abril los contagiados eran 458 y desde entonces hubo días de 19 casos, de 14, de 15 y hasta 26 el lunes último.

Como no se dispone de un cuadro etario de los afectados, es difícil  advertir entre quienes tiene más desarrollo el virus y en consecuencia hacia quienes orientar los mayores cuidados.

El cuadro preocupa porque el personal de salud lleva muchos meses de trabajo sin pausas, el Hospital cada vez tiene menos disponibilidades y no se puede establecer cuando se habrá de llegar al pico mas alto de contagios.

Todos tienen derecho a opinar y muchos se expresan en las redes, pero sin intentar absolver a quienes no hicieron las cosas bien (que son muchos),  tenemos una realidad, que es grave y debe ser atendida. Se puede pensar que el cuadro es apocalíptico, pero responde a una cruda realidad, a la que llegamos porque, evidentemente, hubo cosas que estaban mal y las que ahora se deben atender para no acrecentar la situación existente.

Si cada uno, en este momento,  asume su responsabilidad, todos estaremos marchando hacia la esperada mejoría. Las decisiones  personales constituyen la obligación del momento.