Las columnas

Hoy x Hoy 08 de septiembre de 2021

Hace varios años, pero no tantos, cuando mis obligaciones diarias habían quedado atrás y tenía tiempo para jugar con mis nietos, una siesta me convocaron a una reunión porque a unos vecinos se les había ocurrido que se podía tener un diario digital. Nada más que por respeto a la verdad, debo confesar que me prendí al proyecto sin tener la mínima idea de cómo era y fundamentalmente como se hacía un diario digital.

Habían dispuesto que yo tuviera una columna de opinión sobre lo que sucedía en La Madrid y quien tendría responsabilidades de “conducir” el emprendimiento me preguntó si me sentía capaz de escribir una columna semanal. No sé cómo definir mi sensación de ese momento, pero era algo parecido a una ofensa. Ahí nomas “le eche la falta” respondiendo ¿por semana?  ¡Una por día! Olvidando aquello de “hay pájaros que solitos se entrampan por presumidos”  que leí y escuche de un Payador Perseguido.

La cuestión es que al poco tiempo tenía que encontrar el motivo y después escribir la columna, simplemente porque había aceptado el desafío. Después me cargue otras obligaciones, que eran casi todas las de la publicación y por años seguí, “hasta que un día dije basta y ese día me plante”, simplemente por una cuestión de respeto hacia mí y a quienes me ayudaban, que eran varios. Me cambiaron las condiciones  pactadas y me fui.

No tenia mas la responsabilidad de una columna diaria, pero el espíritu crítico, hacia cosas que uno ve pasar, lo seguí conservando y como siempre hay una radio amiga a la que se puede recurrir, de vez en cuando  me daba una vuelta para descargar las quejas que se habían ido amontonando.

Debo reconocer que la pandemia ayudó y ese espíritu crítico que mencionaba recién se potenciaba con el aislamiento, un día resolvimos  que era el momento para darle vida a este AHORALM, que nos contiene, me pareció oportuno “plumeriar”  el habito de opinar  y resucité mis columnas.

Los tiempos cambian y uno cada vez acumula más horas y circunstancias vividas, últimamente las he espaciado.  El motivo es no cansar, especular que por ahí, alguno la está esperando y especialmente porque cada vez es más difícil ser entendidos.  He comprobado que  hay sensibilidades y sensibilidades, porque cuando uno aborda un tema con cierta seriedad,  los que se involucran tienen reacciones, casi siempre diferentes. Si les gusta paso al Olimpo, si no les gusta o por ahí no comprenden la intencionalidad del mensaje, me dan con un martillo y justamente en estos días, cuando la política moviliza a muchos vecinos, me dijeron que era oportuno dejar que opinen otros y uno no quedarse en la orilla de la brecha.

Ayer, después de recibir una noticia de esas que golpean, reviso una página bahiense  y me entero que de haber estado, hubiera cumplido 79 años, un Maestro: Rafael Emilio Santiago y saben cómo lo homenajeaban, reproduciendo dos de sus columnas, de esas que no tenían desperdicios y que paralizaban a todo Bahía, para escucharlas. 

No podía dejar de recordar a un maestro que hizo escuela y recordarlo pidiendo que lo recuerden. Últimamente, cuando me voy dando cuenta que la memoria ya no es la de antes, trato de hacerla lo más selectiva posible, guardando para la evocación aquellas cosas que se lo merecen, por eso el recuerdo a Rafael Emilio Santiago y la seguridad de mi reconocimiento y el respeto que se debe tener siempre, hacia los que fueron grandes,  con la simpleza de los grandes. A su memoria, esta columna