Esta hora

Hoy x Hoy 12 de diciembre de 2021 Por Pedro Guillardoy

A lo largo de los últimos 38 años he presenciado no sé cuantos, pero seguro muchos, juramentos  de concejales que después tuvieron un destino dispar. Algunos honraron su banca y marcaron un camino para quienes los sucedían y otros pasaron sin pena ni gloria.

Guardo en la memoria, a pesar del tiempo transcurrido, memorables debates, acaloradas discusiones, ofensas y disculpas, y algunas anécdotas  increíbles, como la que sucedió cuando se criticaba la proximidad de los arboles que bordean la Ruta 86 a partir del cruce con en Arroyo Salado hasta el acceso al pueblo. Un lamentable accidente le daba actualidad a un viejo problema y como siempre ocurre, las soluciones se buscan cuando sucedió lo que podía haberse evitado. 

La cuestión es que un concejal sugirió analizar la posibilidad de correr uno o dos metros hacia afuera la interminable fila de árboles. Sin entender la propuesta, pregunté a un ocasional interlocutor si había entendido lo mismo y la respuesta fue afirmativa. El concejal quería que se trasplantaran todos los añosos e inmensos arboles para darle amplitud a la banquina. Con esa y otras propuestas similares, el edil fue elaborando su reelección “no positiva” como diría el vice de la señora. 

Es decir que por oficio, he concurrido a centenares de sesiones, he visto pasar a muchos y pese a todo, sigo creyendo que el HCD, logra su condición de honorable cuando sus integrantes se esfuerzan y tratan de ser ellos mismos concejales honorables. Es una ley de la física elemental: El todo está conformado cuando están todas las partes.

Por ser “soldado de mil batallas” el viernes saque a relucir ese optimismo a ultranza que siempre me acompaña, lo subí al salón blanco y pensé que en ese preciso momento se abría una nueva posibilidad para todos, porque si los elegidos resultaban ser los mejores, por fin podrían buscar ideas convergentes y generar el cambio que siempre nos prometen y nunca lo encuentran, a lo mejor porque saben que ni Dios ni la Patria demandan, aunque esta vez juraron por todo lo que se les pueda ocurrir.

Yo nunca he esperado obras ciclópeas y como soy una persona común, tengo la seguridad que todos mis pares, desean como yo, “cositas” pero de todos los días. Si se comienza intentar cambiar, llegará un día que las cosas habrán ido cambiando. Digo eso que es necesario y que imperiosamente deben generarse, precisamente, desde el Concejo. 

He asistido a la presentación de grandes proyectos que nunca se hicieron realidad porque al fin no interesaban, prometían cambios pero todo tenia que seguir igual. Hoy estamos donde estamos porque nadie ha perseverado en una idea y trabajado hasta su concreción definitiva. Quienes integran desde el viernes el “nuevo” Concejo Deliberante, tienen la oportunidad de hacerlo. “Si no lo hicieren” ni Dios ni la Patria los van a demandar, pero quizás lo hagan todos esos involucrados en la larga lista que mencionaron antes del Si Juro y la cosa puede cambiar. Si no lo intentan habrán pasado a integrar la larga lista de “bienintencionados” muertos sin combatir.