Unanimidad

Hoy x Hoy 08 de diciembre de 2020 Por Pedro Guillardoy

En esencia, el Concejo Deliberante es el lugar de discusión de los proyectos que se necesitan para que un pueblo avance  en el tiempo y las formas necesarias.

He sido testigo y a esto lo comparto con muchos convecinos, de históricos debates, con interminables discusiones  que, seguramente, buscaban la mejor resolución del tema propuesto.

Por muchos años, las sesiones se televisaban, permitiendo una mejor “llegada” a la gente interesada en las cuestiones del gobierno municipal. Aunque he preguntado, nunca pude saber el motivo que tuvieron para abandonar esa práctica. Tal vez fue económico o quizás político y como no  lo explican, nos asiste el derecho de pensar cualquier cosa.

Pero TV aparte, resulta que en los últimos años he venido notando el énfasis que se pone cuando  un proyecto se aprueba por unanimidad. Parecería que el estar todos de acuerdo, los pone alineados y con un pensamiento único, aunque expliquen que los acuerdos se logran en las reuniones de comisiones internas. Si es así, sería muy interesante que esas reuniones fueran abiertas con libre acceso.

Pero a mí me parecía que este criterio no iba a durar y así fue. Solo bastó que apareciera, aunque atrasado, el proyecto de presupuesto para que la unanimidad rodara por la escalera que lleva al salón de sesiones.

Ya habían amagado cuando la oposición presentó un presupuesto alternativo y ofreció colaboración al ejecutivo, que por entonces demoraba el envío del proyecto correspondiente, pero “la sangre no llego al río”.

Había otro antecedente, precursor de tormentas o mejor dicho de “alertas meteorológicos”, cuando en la sesión ordinaria del 8 de octubre se presentó un proyecto para reformar el Nomenclador de Funciones y Escalafón, por el que se debía “sincerar”  el régimen horario de todo el personal y el pago de horas extras.

Una conferencia de prensa convocada por la oposición para anunciar la nómina de obras propuestas en el presupuesto provincial y otra para “sugerir” la devolución del proyecto al ejecutivo agravó la situación. Una carta del día 2 de diciembre, tuvo una inmediata respuesta al día siguiente y en aparición por los medios se pasó revista a las obras realizadas, con precisión “pitagórica”

El proyecto de presupuesto está en dos comisiones que deben iniciar las reuniones y emitir despachos. Todavía falta mucho, pero nada será como antes.

Es lógico que cada uno defienda sus intereses y quiera llevar agua para su molino, porque  tienen diferencias conceptuales y deben exponerlas, ahora  resolver por unanimidad, por lo visto queda para otros tiempos, que las legislativas 2021, me parece las ponen distantes.

Yo creo que a los políticos se les puede creer, pero hay que mirar el almanaque y preguntar ¿cuánto falta?  para las próximas campañas.

Hasta mañana