Turismo

Hoy x Hoy 23 de diciembre de 2020 Por Pedro Guillardoy

En aquellos años, cuando en las décadas del 60 y 70, la caza comercial de liebres era un recurso económico importante para muchos cazadores;  cuando Antonio y Rabito generaban muchos puestos de trabajo, todos estábamos familiarizados con el tema y todos sabíamos que había que estar atentos porque “en cualquier momento saltaba la liebre”.

Las cosas cambiaron, nadie lo advirtió y lo que anunciaban como el gran frigorífico de los Barucca ahora es el “parque industrial” en el que hay un frigorífico, pero a medio hacer y  con destino impreciso.

De todo aquello, hoy solo queda  el refrán y es lo que me trajo la evocación de un tiempo distinto, y el dicho popular que estaba esperando utilizar a partir de los “autos caratulados turismo y municipio”. 

Ya ni me acuerdo cuando empezó pero tengo bien en claro que  el tiempo de la pandemia permitió por un lado elaborar ideas y por el otro “no darles pelota”. No voy a emitir opinión al respecto, pero no puedo negar que a la larga, el final se preveía.

Los empresarios camaristas, comenzaron en un programa de radio, siguieron en algunos medios, luego en otros y finalmente arribaron a la Banca del Ciudadano.  El ruido se escuchaba y era cuestión de esperar. En  algún momento, “la liebre iba a saltar”. 

El hecho ocurrió en la mañana del lunes, cuando el responsable del área de turismo municipal habló, para dejar inaugurada la temporada de verano en el Balneario.  Enumeró una extensa lista de obras que se han realizado y otras que concluirán en los próximos días y presentó un equipo o mejor dicho varios (por la cantidad de integrantes) que “jugarán” este verano. 

Si bien el destinatario del discurso estaba tomando “sombra” bajo un árbol y mantenía “cara de póker”, ahora si voy a emitir opinión. Creo que no se pudo evitar caer en la tentación de creer que todo empezó ahora. Es una costumbre arraigada que se le debe a quien llegó un día a General La Madrid y no advirtió que había un pueblo que tendría carencias pero también tenía muchas cosas buenas. Este señor elaboró un relato y les hizo creer a muchos, durante mucho tiempo, que él era el artífice de una etapa fundacional.

Con el balneario sucede, para mí, algo similar.  Nadie puede negar a quienes fueron sus impulsores y comenzaron a trabajar, a pulmón, para edificar a partir de cero. Pero después, durante muchas décadas otros fueron los que sumaron arboles, cemento y ladrillos hasta hace cinco años.

Entre el primer momento y este presente hubo sequías, hubo plagas, hubo inundaciones y todas dejaron secuelas que fueron superadas. Valdría la pena no olvidar a todos los que sumaron desinteresadamente, porque no eran funcionarios, eran vecinos comunes. 

Sobre lo que es turismo o no lo es. Sobre los proyectos colectivos y los proyectos personales, deberán resolverlo de la forma que sea, pero mostrando las cartas y los pases de facturas son cosas que a los que llamamos la gente, poco le interesa. 

En estos últimos tiempos se han concretado, sobre lo que existía, muchas obras importantes que fueron libradas al uso de la gente. Lo demás son cuestiones personales que deben resolverse en otro terreno.

¡Ah! Casi me olvido. Sobre todo lo que había hasta este momento, existen muchos documentos gráficos (fotos de Ferri) que pueden avalar lo que decía. Están a disposición de ustedes.