Compromiso

Hoy x Hoy 17 de enero de 2021 Por Pedro Guillardoy

Tengo algunas diferencias con respeto al número total de los agentes que tiene el Municipio, pero al fin en una cantidad tan alta, esa diferencia resulta mínima.  En  la sesión del Concejo Deliberante, cuando se debatía el proyecto de Presupuesto 2021, se dijo que eran 823 los empleados comunales, pero en el mismo proyecto figuraban 901 cargos y aunque unos sean efectivos y la otra cifra en la que pueden quedar lugares sin cubrir, el total –sin margen para ninguna discusión- es mucho mayor, porque hay que contar contratados, planeros, etc.

De una planta de personal permanente y temporario mucho menor, en el inicio de los gobiernos municipales democráticos, en las últimas décadas se fue incrementando el número hasta llegar a cifras que son imposibles de mantener a lo largo del tiempo.

El argumento esgrimido ante cualquier intento de reclamo era: “la reconversión de los sistemas productivos en la actividad agropecuaria dejaron sin trabajo a numerosos peones. Su traslado hacia el pueblo cabecera del distrito demandó fuentes de trabajo que los ocupara y mientras eso sucedía, el Municipio actuaba como medio de contención y asistencia”.

Aunque había una velada pero evidente intencionalidad política y el asistencialismo hacia su presentación en forma contundente, se insistió con el argumento, creyendo que de tanto insistir la falacia sería al final verdad.

Aceptando que lo argumentado pueda tener alguna arista que la haga justificable, nadie se ocupó en los últimos treinta años o más, en ir capacitando a ese personal para que pasaran a ser mano de obra calificada y ocupar lugares de trabajo que lo requieran. Ni se procuró desarrollar proyectos demandantes de mano de obra ni se calificó a la gente para cubrir demandas.

Como dice Milanés “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos”  y la cosa sigue igual, todos protestan pero cuando tienen la oportunidad de cambiar, encuentran una vía de escape para modificar la realidad. Y bueno, pongamos que no se puede, pero al menos intenten hacer algo.

En nuestro rico lenguaje hay una palabra que define a una obligación que alguna vez se contrajo y ella es: COMPROMISO. Si alguien acudió en su ayuda o en la de algún familiar o un amigo  debe haber como contrapartida  una supuesta obligación.  A esto quiero llegar. 

Si de los  1.092.203.877 pesos del presupuesto 2021,  711.805.682 pesos se irán, nada más, que en salarios,  lógico es esperar que quienes reciban la parte que le corresponde de esos fondos se hagan merecedores de los mismos. Y no digo que todos sean iguales, pero hay gente que no le pone la actitud necesaria a la función que cumple. 

Me tocó en los últimos días dialogar con funcionarios “que le ponen el pecho a las balas” y coincidían que se podría  hacer  un poco más en sus respectivas áreas, pero les “falta gente”. No es necesario ser estadista para darse cuenta que hay muchos que “se ganan los garbanzos” dignamente y otros que “mutando” sus ideales y siguiendo para el lado que apunta el viento, a fin de mes tienen, en el aparatito de Link  lo que les permite durar sin esfuerzo.

Estos últimos, seguramente, no sabrán latín y consecuentemente no pueden comprender el término “compromissum”. Eso quiere decir que si alguien te da algo vos tenés la obligación de “devolver” su equivalente.

Puedo estar equivocado, pero me parece que por ahí va la cosa.

Hasta mañana,