


Con la llegada del nuevo año, el cálculo de Recursos y Presupuesto de Gastos del Municipio aprobado el pasado lunes (29/12) entró en vigencia. El documento permitirá a las autoridades comunales iniciar este nuevo ejercicio administrativo con las herramientas que ellos habían propuesto, en tiempos vencidos y con posibilidades de ser analizado “en ráfaga”.


Seguramente, los lineamientos de esta ordenanza no sea el que se deseaba y este marcado por la realidad económica y social de estos días, pero justo es reconocer que los parámetros que debieron utilizarse son responsabilidad directa de esas autoridades.

Tener que disponer de casi el 70% de los recursos para afrontar los gastos de personal podría haberse evbitado con una real economía mantenida a lo largo del tiempo que llevan en la función. Es verdad que el tema se vincula a una pesada herencia y que las cifras mencionadas cuando se habla de esto, muestra una diminución en el número de agentes pero también es cierto que la estructura de conducción ha crecido con personal político y jerárquico en forma desmedida, con resultados al menos discutibles. Estos cargos tienen remuneraciones relativamente altas y cada salario de un funcionario equivale a varios de un trabajador, cualquiera sea su tarea.
El debate del proyecto de Presupuesto se dilató en el tiempo y salvo el inoportuno corte de energía, largos minutos se destinaron a considerar cuestiones partidarias, chicanas, pases de boletas y recriminaciones mutuas, que alejadas del tema que consideraban sirvieron para evidenciar el bajo nivel que, seguramente sin querer, se cae y califica al cuerpo.
Las internas partidarias son temas de comité, las chicanas se deben guardar para otros momentos y las acusaciones de dineros que se fueron “a algún bolsillo” se deben plantear con denuncias concretas y pruebas que seguramente sobran. Con este tipo de discurso se corre el riesgo de agredir y se expone a que salgan a luz, como ocurrió, alguna transferencia de patrimonio municipal a un organismo con una participación “minoritaria” que complementa a la de quienes antes tenían el total de la empresa, o las cooperativas eléctricas o la concesión de la cabañas.
Lo de la Sociedad Anónima de la que se habló requiere un poco mas de exposición pública para que todos estemos en conocimiento de lo que sucede y que es motivo de acusaciones y defensas. Si el tema tiene la transparencia que se dice, no existen motivos para no hablar extensamente de ello o si por otro lado, hay algo cuestionable, existen los medios para exigir una respuesta a lo supuestamente “turbio”.
Pero al margen de estas cuestiones cuestionables, lo real y concreto es que “habemus” presupuesto que ya esta vigente y es la herramienta con la que se regirá el año administrativo municipal.
Quedan dudas, porque si se deben prestar servicios y algunas tasas tienen menos del 40% de recaudación, la pregunta es simple ¿cómo se hace para la prestación si la gente no paga? Y mientras se recibe la respuesta surge la otra ¿por qué si hay mecanismos a utilizar para el cobro de los servicios, no se los utiliza? Y que no vengan con el verso de las moratorias, porque hicieron una y nunca mostraron los resultados, tal vez porque evidenciaban la incapacidad para llevarla adelante.
Ya hay presupuesto, salió como se lo había elaborado y entonces, como “decían los españoles” Jose Ortega y Gasset: “Argentinos a las cosas”.








