


La ciudad de Puan, cabecera del partido homónimo en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires, fue fundada el 5 de junio de 1876. Su origen está ligado a la instalación de un campamento militar estratégico establecido por el coronel Salvador Maldonado.

Durante la conmemoración del sesquicentenario de Puan, se produjo el encuentro entre un descendiente del Cacique Pincen con uno del General Julio Argentino Roca.
Las actividades previstas para la tarde del viernes (5/6) en el marco del 150° aniversario de Puan, que iban a desarrollarse al aire libre frente al Palacio Municipal, debieron ser suspendidas debido a las condiciones climáticas adversas. Las persistentes lluvias registradas desde el jueves y la intensa neblina obligaron a modificar el cronograma original.


Sin embargo, parte de las propuestas continuaron puertas adentro y desde las 19 horas el Teatro Hispano Argentino se convirtió en el escenario de una emotiva jornada que combinó memoria, reconocimientos y música…
La apertura estuvo a cargo de la coordinadora de Cultura, Téc. Jorgelina Walter, y de Silvia Iturrios, narradora, ex directora del Museo y docente.
Durante la presentación del encuentro, Silvia Iturrios destacó el valor simbólico de la jornada y apeló a la metáfora de dos ríos que nacen en distintas montañas y, sin perder su esencia ni su origen, confluyen para nutrir un mismo cauce.
Señaló que recordar la historia no implica abrir heridas, sino comprenderla para construir un presente más humano e inclusivo, apostando al diálogo y al encuentro. En ese sentido, definió a su palabra como un “puente”, entendiendo que, como ocurre con los puentes, no se trata de borrar diferencias ni igualar orillas, sino de hacer posible el encuentro, dando así la bienvenida a Eduardo Pincén y Gonzalo Roca.

Compromiso con el diálogo intercultural
Uno de los momentos más significativos de la noche fue la firma de una placa conmemorativa por los 150 años de Puan por parte de Eduardo Pincén y Gonzalo Roca.
El lonko Eduardo Pincén, descendiente del histórico cacique Pincén y referente de la Comunidad Gününa-küna mapuche “Vicente Catrunao Pincén”, compartió este momento con Gonzalo Roca, descendiente del expresidente Julio Argentino Roca, figura central de la Campaña al Desierto.
La presencia conjunta de ambos protagonistas representó un hecho excepcional, al simbolizar el encuentro entre dos miradas fundamentales de la historia nacional en el mismo territorio donde aquellos acontecimientos dejaron una profunda huella.
A 150 años de la fundación de Puan, este gesto invitó a reflexionar sobre el pasado desde el respeto y la madurez, promoviendo el diálogo, el reconocimiento mutuo y la construcción de una memoria colectiva capaz de integrar las distintas voces que conforman la identidad local.
Tras la firma, se destacó que la placa será testimonio de un encuentro que pasará a formar parte de la historia de la localidad y de una celebración que invita no solo a mirar el pasado, sino también a proyectar el futuro. Posteriormente, será colocada en el Palacio Municipal.
Además, la Delegada Municipal, Luciana Gómez, realizó la entrega del reconocimiento al “Compromiso con el Diálogo Intercultural en Puan” a Eduardo Pincén y Gonzalo Roca por su participación en esta significativa conmemoración. Ambos invitados también dirigieron un mensaje al público presente.
“Como pueblo originario, abrazamos la posibilidad del diálogo”
Al momento de brindar su mensaje, Eduardo Pincén saludó al público en su lengua e hizo alusión al origen del nombre de nuestra localidad.
“Puam, en lengua mapuche, para nosotros significa ‘muchas almas’. Pu es muchas y am, almas. ¿Y por qué no apostar a que ‘Puam’ se haga eco en el resto del país?
Que todas estas almas que conviven acá —gente que vino del Volga, personas que llegaron de otros países, quienes ya estaban—, las energías y almas de quienes cayeron aquí y de quienes hoy viven acá, estén todas juntas, acompañando este momento.
Primero, felicidades al pueblo por sus 150 años y, como pueblo originario, abrazamos la posibilidad del diálogo en este camino que venimos construyendo entre todos. Caminar el diálogo, caminar la posibilidad de que, aun con las diferencias que tenemos —porque todos somos distintos, diferentes almas—, podamos encontrarnos en un objetivo común: el amor, la unión, la felicidad o el recuerdo de este momento.
Caminarlo todos juntos, pensando y soñando un futuro para nuestra descendencia. Todos juntos, Puam”.
Construir la unidad
Durante su intervención, Gonzalo Roca agradeció la invitación y celebró el aniversario de la localidad, destacando el valor simbólico del encuentro y la construcción de una historia común.
“Muchas gracias y feliz aniversario a Puan. También quiero agradecer la posibilidad de compartir este encuentro”, expresó al comenzar.
Roca relató que, al llegar a la localidad, decidió recorrer sus calles y encontró en ese paseo una imagen que lo llevó a reflexionar sobre la historia y la unidad. “Hoy salí a caminar y, mientras recorría un boulevard, en la calle Mar del Plata, observé algunos dibujos en los canteros. Hubo uno en especial que me impactó: aparecían un militar de frontera, un criollo y un indígena, los tres juntos mirando hacia adelante. Seguí esa misma dirección hasta llegar a la Plaza de la Patria. Fue muy emocionante”, señaló.
A partir de esa experiencia, vinculó el significado de la patria con las luchas históricas del siglo XIX y la búsqueda de unidad nacional. “Esa patria por la que se sacrificaron tantos, primero en la independencia y luego en las disputas entre unitarios y federales, tenía como objetivo la unidad. Eso era lo que se estaba construyendo”, afirmó.
En ese sentido, recordó un fragmento de una carta atribuida a Facundo Quiroga dirigida al general José María Paz, dos figuras enfrentadas políticamente. “Quiroga le escribe: ‘Mi general, demos una última batalla y que el feliz ganador conduzca al pueblo hacia la unidad’. Más allá de las diferencias, lo que se buscaba era una patria unida”, sostuvo.
También evocó palabras de Jorge Luis Borges sobre el concepto de patria. “Borges decía que la patria no son los monumentos, ni las biografías, ni los nombres de las calles. Al final de esa oda afirma que la patria somos todos. Y hoy seguimos construyéndola”, reflexionó.
“Esto que hacemos con Eduardo, llevando apellidos tan simbólicos como Pincén y Roca, lo hacemos de corazón y con profundidad. Ya habíamos tenido trato antes y sentimos que existe una amistad ancestral, porque nuestras familias tuvieron relación directa a lo largo de la historia”, expresó.
“Para mí, encontrarme con Eduardo fue emocionante porque es algo que llevo naturalmente en la sangre. Compartimos una misma historia, una historia común. Y ahora nos toca construir otra, porque la historia es evolución y siempre nos invita a mirar hacia adelante”, concluyó.
Fuente: Todas Las Voces













